Por David Andersson

Después de escribir “Votantes Blancos para el Frente de Acción Política de Biden” hace unas semanas, Javier Castaño, director de QueensLatino, me pidió si podía escribir un artículo sobre la importancia del voto Latinx para las elecciones presidenciales de este año. Una disputa política entre un republicano que apoya la supremacía blanca y un demócrata centrista y neoliberal.

Recordemos que Trump fue elegido como una reacción a la presidencia de Obama, porque gran parte de los blancos no gustaba tener un presidente negro. La agenda de Trump ha sido destruir todo lo que hizo la administración anterior. Similar a lo que sucede en Brasil después de Lula/Rousseff con la elección de Bolsonaro, y en Colombia con la elección de Duque después de Santos.

En EE.UU. la revolución cultural no violenta que transforme la actual sociedad de hegemonía blanca en una verdadera comunidad multicultural, apenas comienza y puede transformar el mundo. Todos hemos visto las atroces imágenes de familias Latinx siendo separadas por ICE y niños enjaulados. Las caravanas de inmigrantes de América Central se detienen en la frontera mexicana y quedan a merced de los cárteles locales. Estas acciones se tomaron para mostrarle a la comunidad Latinx que no es bienvenida en los Estados Unidos. Las mismas tácticas racistas que se han usado contra los negros, pero ahora aplicadas a los Latinx.

Nuestro mayor obstáculo es la ilusión de algunas personas de que los latinos pueden convertirse en “blancos” e integrarse a la cultura de poder. Eso no ha ocurrido y no ocurrirá. Para el supremacista blanco no importa si eres colombiano, chileno o mexicano. Hablas español (o portugués) y eso es suficiente para hacerte a un lado.

El Coronavirus nos enseñó que hay un sistema social para blancos y otro para personas de color. Los negros y los latinoamericanos tienen 3,3 veces más probabilidades de morir de COVID que sus vecinos blancos. Los latinx estamos obligados a reforzar nuestros valores y cultura. Los negros lo entendieron e inculcaron el orgullo de su raza.

Es casi imposible que Biden gane esta elección sin obtener el voto de los negros y  latinx. Tampoco acabará las divisiones entre izquierda/derecha, socialismo/capitalismo, etc. Los dos principales candidatos son capitalistas, neoliberales y militaristas. Pero Trump es también antihumanista, antidemocrático, nacionalista y comprometido con la cultura blanca dominante.

David Andersson en la casa humanista al norte del estado de Nueva York. Foto cortesía

Imagínese un movimiento de “Latinx for Biden” que unifique a millones de latinoamericanos para confrontar abiertamente la discriminación en Estados Unidos. Lo demás pasaría a un segundo plano, dejando a un lado cualquier tipo de división.

Este es un momento crucial para los latinoamericanos. ¿Queremos seguir siendo una subcultura dominada por los blancos o seremos capaces de crear un movimiento social con base en nuestra rica cultura? Otra visión y acción para construir nuestro propio futuro. Votar por Biden es sólo un pequeño paso en ese increíble viaje, pero es un paso importante que hay que dar.