Los Mexicanos nos sentimos orgullosos del legado histórico de la Batalla del 5 de Mayo, una celebración importante y reconocida por las autoridades de los Estados Unidos.

La comunidad mexicana, sin embargo, lo que más desea es que se concrete la Reforma Migratoria para poder obtener su residencia permanente y después la ciudadanía. El Partido Republicano tienen la palabra, las elecciones federales están a tan solo 18 meses y el reloj continúa su marcha.

Un porcentaje importante de la comunidad mexicana vive desgraciadamente en la pobreza, no tiene documentos, su nivel educativo es bajo y no posee acceso a oportunidades. Esta es nuestra cruda realidad mexicana.

Aunque también cuenta mucho la región en donde radican los mexicanos en esta nación. La tasa de pobreza es mayor en los estados sureños (16.6%) que en el noreste (13.6%) o en el oeste (15.1%) o en medio oeste (13.3%). No es lo mismo vivir en Alabama que California, Nueva York o Kansas.

En Nueva York, de acuerdo a datos del censo del 2010, aproximadamente el 41% de todos los mexicanos entre los 16 y 19 años de edad han abandonado la escuela. Ningún otro grupo inmigrante en la Gran Manzana tiene esa tasa de deserción escolar. La tasa promedio de deserción escolar en la ciudad es del 9%. Esta información fue publicada en The New York Times en el 2011 por el reconocido periodista Kirk Semple.

El problema se acentúa a nivel universitario entre los inmigrantes mexicanos de 19 a 23 años de edad: solo el 6 % se encontraban inscritos en la universidad.

Los logros educativos de los inmigrantes mexicanos en Nueva York son peores que en la población mexicana a nivel nacional, en parte porque los mexicanos en esta ciudad tienen raíces menos profundas, hogares menos estables y la mayor tasa de inmigración indocumentada, de acuerdo a los expertos. Estos problemas también afectan a los méxico-americanos de segunda generación.

La crisis económica que afecta a la población inmigrante en general es una de las muchas causas del bajo nivel educativo. Además, los pagos de colegiatura son altos y la estreches financiera que viven las familias obliga a que los posibles estudiantes se pongan a trabajar y pospongan su educación para mejores tiempos.

Las autoridades consulares hacen lo que pueden. La firma de acuerdos con diferente departamentos de la ciudad y el estado de Nueva York son paliativos que ayudan en cierta forma pero no del todo. La ventanilla de salud y económica, la consejería legal, la asistencia en casos de infortunio y los acuerdos con el sistema universitario CUNY son importantes, pero lo problemas son mayores.

El Consulado General de México en Nueva York también debe mejorar el servicio y permitir usar el ascensor a todos los pisos, en especial para beneficiar a los impedidos y a las personas de la tercera edad que acuden a tramitar documentos. Las quejas han llegado hasta la Embajada de México en Washington D.C. y esperamos que este despotismo y prepotencia desaparezcan a la mayor brevedad. La palabra la tiene la Cónsul General.

Aunque la ciudad de Nueva York no es la más amigable con los indocumentados como lo son San Francisco y Los Ángeles, ya está otorgando la identificación o ID municipal. Una gran ayudan para las personas que vivimos en esta ciudad, pues no importa el estatus migratorio para solicitar y obtener este ID municipal.

Además, el Concejo de la Ciudad de Nueva York ha emitido una ley que prohíbe detener a un inmigrante indocumentado por disposición de las autoridades migratorias, a menos que haya una orden judicial de por medio.

Para terminar y de acuerdo a un análisis realizado en el 2013 por el Departamento de Plantación de la ciudad, los mexicanos somos el tercer grupo de nuevos inmigrantes en Nueva York a nivel numérico, después de los dominicanos y chinos. La comunidad mexicana paso de 260 mil en el año 2000 a 319.263 en el 2010. Si la tendencia prosigue como hasta ahora, la comunidad mexicana desplazará a los puertorriqueños y dominicanos.

El barrio de Corona, en Queens, tiene la tasa de natalidad más alta entre los inmigrantes mexicanos, muy parecida a la tasa de natalidad de la comunidad judío ortodoxa en Brooklyn.

Observemos el futuro con esperanza y positivismo porque la verdadera Reforma Migratoria llegará. Mientras tanto, hagamos un esfuerzo en educarnos y eduquemos a nuestros hijos. A mediano plazo, la nueva generación de mexicanos tomará las riendas de este gran país.

Fernando Montes de Oca

f_montesdeoca7@hotmail.com