Más de nueve mil 350 palestinos están hoy encerrados en cárceles israelíes, donde son sometidos a todo tipo de torturas y vejaciones, denunciaron ONG vinculadas al tema. Foto PL

La Comisión de Asuntos de Detenidos y Exdetenidos y el Club de Prisioneros palestinos precisaron en un comunicado conjunto que la cifra incluye a 53 mujeres y 350 menores de edad, retenidos en las cárceles de Meggido y Ofer.

Del total, tres mil 385 están detenidos bajo la polémica normativa conocida como “detención administrativa” y mil 237 fueron considerados como “combatientes ilegales”, una figura usada por Israel para calificar a los milicianos de la Franja de Gaza.

La detención administrativa es rechazada por grupos de derechos humanos porque permite no presentar pruebas contra los presos mientras permanecen encerrados durante largos períodos sin ser acusados, juzgados o condenados.

Ambas organizaciones también condenaron los sistemáticos maltratos a los que son sometidos los palestinos en los centros penitenciarios israelíes.

La pasada semana, la Oficina de Prensa de Prisioneros Palestinos alertó sobre el mismo problema.

La ONG publicó un informe sobre el tema titulado “La tortura sistemática de los prisioneros palestinos en las cárceles de ocupación israelí después de la guerra de 2023”, basado en testimonios de 12 personas liberadas.

El texto confirmó una peligrosa y sin precedentes escalada de las políticas de tortura y las violaciones contra los detenidos palestinos.

Advirtió que, desde el estallido del conflicto, las cárceles israelíes se convirtieron en herramientas de represión y castigo colectivo, que no pueden tratarse como transgresiones individuales, sino como una política oficial implementada con el objetivo de vengarse, quebrar la voluntad de los palestinos y violar su dignidad humana.

El documento clasificó las violaciones, entre las que cita la violencia excesiva, entre ellas palizas severas que equivalen a “tortura con fines de muerte”, el uso de perros y el vertido de agua caliente, además de presiones psicológicas.

También denunció la humillación sistemática, como el confinamiento en jaulas estrechas, obligar a los prisioneros a arrodillarse durante largas horas, exponerlos a un frío extremo y la privación deliberada del sueño.

Asimismo, documentó la exposición de los reclusos a graves violaciones sexuales y ataques a la dignidad humana, así como la política de inanición y negligencia médica deliberada. PL