
El hambre en el mundo y en especial en Latinoamérica es alarmante y seguirá en aumento.
Un informe de la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO,), un órgano dependiente de las Naciones Unidas (ONU), reveló que actualmente en el mundo hay, al menos, 828 millones de personas que padecen hambre. Un aumento de 46 millones de personas respecto al mismo periodo del año anterior y 150 millones más que en 2019, justo antes de la pandemia.
“Tras permanecer relativamente sin cambios desde 2015, el porcentaje de personas afectadas por el hambre se disparó en 2020 y siguió aumentando en 2021, hasta alcanzar el 9,8 % de la población mundial, frente a los porcentajes del 8 % registrado en 2019 y el 9,3 % en 2020”, se lee en el informe.
Los pronósticos para 2030
Las previsiones apuntan a que casi 670 millones de personas -que representa el 8 % de la población mundial- seguirán pasando hambre en 2030, teniendo en cuenta que por aquel entonces los efectos de la inflación y la crisis económica habrán minimizado su impacto.
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD), otro organismo dependiente de la ONU y que vela por la mejora de los sistemas, expone que si no se hace algo al respecto “las cifras probablemente sean peores en el futuro”.
“Estamos hablando de que ahora 150 millones de personas han vuelto otra vez a la pobreza o a la inseguridad alimentaria, pero hablamos también de 3 billones de personas en el mundo que no tienen una dieta sana en su alimentación”, explica Álvaro Lario, presidente de IFAD durante una entrevista con la VOA.
La situación en América Latina
Lario advierte que la situación también se agrava en América Latina, “donde sabemos que en muchos casos la inseguridad alimentaria ha pasado de más del 20 por ciento a más del 30 por ciento de la población”.
Los países con mayor tasa de hambre son Haití (47,2 %), Venezuela (22,9 %) Nicaragua (18,6 %), Guatemala (16 %), Ecuador (15, 4 %) y Honduras (15,3 %).
Los estudios que normalmente elaboran las principales agencias internacionales para valorar la situación en América Latina y el Caribe aún no han ofrecido datos concretos sobre la tasa de inseguridad alimentaria que hay en la región para 2022 ya que los datos definitivos se publicarán a mediados del próximo año. Pero hay tendencias.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), además de la FAO y el Programa Mundial de Alimentos (WFP), señalan que el aumento de la inflación ha provocado un incremento del riesgo de inseguridad alimentaria, a pesar de que esta región cuenta con uno de los mayores superávit agropecuarios del mundo.
Estos tres organismos publicaron a principios de mes el informe Hacia una seguridad alimentaria y nutricional sostenible en América Latina y el Caribe en respuesta a la crisis alimentaria mundial precisamente para abordar esta situación en la región.
Otros factores que agudizan la crisis en Latinoamérica
- Las restricciones a la producción y al comercio de alimentos agudizan los efectos de la crisis climática porque “ese clima cálido y seco redujo el rendimiento de cultivos como el trigo y el maíz” y se prevé una reducción de la producción mundial de maíz del 4 % y del arroz en un 2 %.
- América Latina y el Caribe es una región altamente dependiente de la importación de fertilizantes, los que son cada vez menos asequibles para los agricultores.
- La inflación de alimentos aumenta el riesgo de hambre ya que afecta más a los hogares de menores ingresos.
- El combate a la inflación debe considerar otros instrumentos más allá de la política monetaria para no comprometer la recuperación económica.
- Las políticas deben responder a la emergencia a la vez que promueven cambios en los patrones de exposición a la crisis.
El impacto de la guerra en Ucrania
De acuerdo con el extenso informe los tres organismos apuntan a que este conflicto seguirá afectando el suministro global de alimentos en 2023 y que, si no se pone remedio, se prolongará en el tiempo. Las razones:
- La agricultura ucraniana está siendo fuertemente afectada: “se estima una caída de alrededor de un tercio de la superficie sembrada en la temporada 2022/23”.
- Rusia, bajo el embargo comercial, “puede carecer de algunos suministros como maquinaria, semillas y pesticidas que suele comprar a la Unión Europea y a otros países”.
- “En el resto del mundo, los altos precios de los fertilizantes amenazan con mermar los rendimientos en algunas zonas productoras y afectar la producción para los mercados internos”.
- Las reducciones en las cosechas de cereales “también impactan la ganadería, con aumentos en los costos y los precios a los consumidores”.
Mayor inversión para paliar la crisis alimentaria
“Lo que falta es inversión, inversión e inversión. Y no solo es inversión por parte del Fondo Internacional Agrícola, por parte del Banco Mundial o de la FAO, sino que los países deben invertir”, dijo Lario, presidente de IFAD. Agencias



