Los juegos artificiales del 4 de julio de este año se apreciaron desde Jackson Heights, Queens, con toda su magnitud y colorido. Manhattan y la ciudad de Nueva York tienen un encanto de noche que ayuda a enfrentar la vida y contemplar el futuro con más optimismo. Así como esta ciudad no duerme, tampoco los sueños de los inmigrantes. Luz, pólvora, edificios, contrastes y juego de colores.