Sudor, risas y panzas al aire. Ese es el ambiente en el Parque Flushing cuando los ecuatorianos salen de sus casas para relajarse en un reñido juego de vóley, Ecuadorean style.
Los brasileros tienen su fútbol, los dominicanos tienen su béisbol y los ecuatorianos tienen su vóley. Un pasatiempo que los inmigrantes ecuatorianos vienen practicando desde el Ecuador y que ahora es tradición del Parque Flushing y de otros espacios públicos en Queens y Nueva York.
El parque de Flushing oyó el mensaje y construyó cinco campos de vóley de concreto que fueron abiertos al público en junio del 2013. El espacio cuenta también con bancas, jardines y caminos de piedra y tuvieron un costo de $450,000 que fueron financiados por los fondos discrecionales de la ex-presidenta de Queens Helen Marshall.
Pero el ecua vóley es muy diferente al que se juega en las olimpiadas. Este se juega con seis personas (3 por equipo) y los partidos son de tres sets de 10 puntos cada uno. La pelota que se usa es de futbol en vez de una de vóley, “porque vuela más alto y es más dura”. Los jugadores usualmente son hombres y estos pueden sostener la pelota por algunos segundos en vez de golpearla con la yema de los dedos como el vóley profesional.

El árbitro Jacinto lleva el marcador en una tabla.
Para muchos latinos, no ecuatorianos, esta forma de jugar el vóley parecerá extraña, pero para los aficionados de este deporte como Luis Muñoz, esto es parte de su tradición cultural. “El vóley es una diversión”, dijo Muñoz. “Estemos estresados o cualquier cosa, venimos, conversamos, estamos con los amigos”.
Según dijo Muñoz, el alquiler de la malla está entre $10 y $20. Muchos de los juegos tienen un juez que cobra entre $2 o $3 por juego, aunque de vez en cuando hay “jueces corruptos” que se van a favor de un equipo. Como en el fútbol profesional.
Alrededor del juego hay vendedores que ofrecen agua, sodas y a veces cerveza. También hay apuestas. Antes de empezar el partido los jugadores deciden quién va estar en qué equipo y después todos ponen dinero para pagarle al dueño de la malla. La malla con la que Muñoz estaba jugando estaba hecha con tubos de metal atados a las raíces de un árbol.
“Es el deporte de nosotros”, dije Muñoz. “Es el deporte ecuatoriano. El único”.
Percy Luján
