Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York. Foto Javier Castaño.

La educación pública en la ciudad de Nueva York es un fracaso y el alcalde Bloomberg y el Canciller Joel Klein son los responsables. La disparidad educativa entre estudiantes blancos y minorías (negros y latinos) ha aumentado, a pesar de “los triunfos” que ha reclamado la actual administración de la ciudad de Nueva York.

La división racial educativa está en los mismos niveles que en el 2002 cuando Michael Bloomberg fue electo alcalde de la Gran Manzana. Y cuando fue elegido dijo que lo evaluaran por los progresos en la educación de más de un millón de alumnos de las escuelas públicas.

La calificación que merecen Bloomberg y Klein, después de 10 años de acomodar la realidad, es una F.

Dos años atrás, Bloomberg dijo que estaban cerrando el abismo entre blancos y minorías. “En algunos casos, inclusive en un 50 por ciento”, dijo el alcalde Bloomberg. “El 70 por ciento de los estudiantes cumplen con los estándares en los exámenes educativos”.

Mentiras.

La verdad: Sólo el 40% de los estudiantes negros y el 46% de los latinos pasaron los exámenes de matemáticas, en comparación con el 75% de los estudiantes blancos y el 82% de los asiáticos.

En los exámenes de inglés, sólo el 34% de los latinos y el 33% de los negros pasaron los exámenes, mientras el 64% de los blancos y asiáticos sacaron buenas notas.

Estos datos salieron a relucir el mes pasado en el informe presentado por el Servicio de Exámenes Educacionales, entidad que desarrolla, administra y evalúa los exámenes de las escuelas públicas en toda la nación.

Y el canciller Klein tiene el descaro de decir que “ha habido excelentes progresos. No hemos hecho un milagro, pero ha habido un avance permanente”.

Klein dijo que seguirán concentrándose en las escuelas con resultados académicos por debajo del estándar y que continuarán cerrando aquellos planteles que no mejoren. La administración del alcalde Bloomberg también ha ofrecido dinero a las familias que lleven a sus hijos al odontólogo y que obliguen a sus hijos a hacer las tareas y no falten a la escuela. Mencionó estas estrategias como parte de su “éxito” educativo.

Hasta el momento el Departamento de Educación ha cerrado 91 escuelas públicas y ha abierto 100 escuelas ‘chater’, que son privadas y funcionan bajo contrato del gobierno.

Buen negocio.

¿Cómo es posible que nadie en el sistema educativo se haya dado cuenta de la diferencia entre el 70% que reclamaba el alcalde Bloomberg y el 45% que es la triste verdad? ¿Dónde está el sindicato de profesores con el cual Bloomberg negoció jugosos contratos para ser reelegido en tres ocasiones? ¿Cuál ha sido el papel de la gran prensa?

“Los éxitos educativos se fundamentaban en información errónea”, dijo Michael Petrilli, vicepresidente de Instituto Thomas B. Fordham que estudia las políticas educativas. Sus declaraciones salieron en el periódico New York Times. “Ha habido pequeños progresos, pero nunca el milagro educativo que Bloomberg y Klein reclamaban”.

Inclusive en el 2007 la ciudad de Nueva York se ganó el prestigioso premio de educación urbana otorgado por la Board Foundation, debido a la “reducción de la brecha racial educativa”. El ex presidente George Bush también felicitó a la administración del alcalde Bloomberg por sus logros educativos que encajaban muy bien dentro de programa nacional ‘No Child Left Behind’ (que ningún niño se queda atrás).

La administración del alcalde Bloomberg debe devolver el premio al estilo de los deportistas olímpicos que son hallados culpables de dopaje o de hacer trampa.

La verdad es que los estudiantes negros y latinos se están quedando rezagados, estudiando en escuelas públicas que no reciben suficiente dinero, con profesores mediocres y en donde les exigen muy poco. Esta realidad los está atrasando, no sólo en los exámenes, sino en su capacidad para competir en el mercado laboral del futuro.