La portada con el político latino con cara de payaso pidiendo el voto. Fotos Javier Castaño.

Editorial: La crisis económica, los avances tecnológicos y la nueva dinámica entre las personas y la naturaleza, exigen la creación de un nuevo tipo de hombre. Los políticos de Nueva York y en especial los de Queens, deben mostrar su capacidad de adaptación a esta nueva realidad. Los partidos políticos están en la obligación de fomentar estos cambios infraestructurales y de pensamiento.

QueensLatino.com llega a cumplir su papel de fiscalización como medio de comunicación que se fundamenta en los estándares de la mejor prensa estadounidense. Por eso hemos decidido dedicar ésta edición al poder político de los latinos en Queens e invitamos a 10 activistas de nuestra comunidad a expresar sus opiniones. El descontento por la clase política es obvio y los políticos deben de tomar nota y reaccionar por el beneficio de todos.

La comunidad latina ha apoyado al Partido Demócrata y ahora se siente defraudada. Nuestros activistas tampoco ven mucha diferencia entre los demócratas y los republicanos y observan con desdén al Working Family Party. Además, todos nuestros políticos electos en Queens están siendo cuestionados e investigados por una u otra razón.

La unión y la honestidad son las únicas alternativas para que los políticos pasen de ser simples payasos y se conviertan en verdaderos líderes.

El liderazgo demócrata de Queens encabezado por el congresista Joseph Crowley, de sombrero durante el Desfile Gay de este año.

Políticos latinos en deuda con la comunidad (Artículo central)

El poder político es la capacidad que tiene un dirigente o partido para afectar positivamente a todos los ciudadanos en su área de influencia. En éste momento ningún político latino de Queens tiene esa capacidad y pasarán muchos años para que aparezca uno.

Sin embargo, tres o cuatro años atrás surgió la persona que hubiera podido encausar el poder político latino en éste condado. Cuando el hoy ex-concejal del distrito 21, ex-senador estatal y actual candidato a la asamblea, Hiram Monserrate, vivía sus mejores momentos, cosechando simpatías y halagos. Era el líder nato que podía llegar a Washington a desbancar al congresista demócrata Joseph Crowley.

El nombre de Monserrate se pronunciaba en idiomas diferentes al inglés y el español, su presencia estaba en todas partes al mismo tiempo y se tornó indispensable en desfiles y festivales étnicos. Monserrate comía de todas las comidas y se abrazaba con hombres y mujeres vestidos con trajes típicos de todas las culturas y latitudes del mundo.

En ese entonces Monserrate tuvo la capacidad de hablar con los otros políticos latinos de Queens y de Nueva York para crear alianzas y renovar el Partido Demócrata. Pero la embarró: se dejó llevar por los celos y la locura y no tuvo cabeza fría en los momentos más acalorados.


Se perdió una oportunidad histórica en Queens

Monserrate se cayó de la escalinata hacia el pedestal al que aspiraba subir tras el caso de violencia doméstica en el que se vio envuelto con su novia Karla Giraldo el 19 de diciembre del 2008. Y aunque salió relativamente bien librado ante al juez William Eribaum, su ulterior destitución del senado estatal, según los expertos, fue el castigo por haberse cambiado del partido demócrata al republicano. La “traición” de Monserrate terminó con su carrera política. Se equivocó al seguir los pasos de los senadores Rubén Díaz y Pedro Espada. Vestía trajes inflamables y no debió haberse acercado a la candela.
El liderazgo latino de Queens, por incipiente que sea, nunca se manifestó en conjunto para determinar cuál debería de ser el destino del espacio ganado y perdido por Monserrate. Todos cerraron la boca y esperaron órdenes. Entonces la maquinaria demócrata, en manos del congresista Joseph Crowley, nombró al entonces asambleísta José Peralta para reemplazar a Monserrate. Lo hizo sin dar tiempo ni oportunidad a los latinos en Queens de hacer un examen sobre las cualidades de Peralta para sentarse en la silla del Senado de Nueva York. Y como dijo después en una reunión con líderes latinos en su oficina, el congresista Crowley se beneficia de la obediencia y la falta de visión de los políticos latinos de Queens que no hacen otra cosa que pelear (leer artículo de Eduardo Giraldo en la página 11). Crowley no quiso escribir para esta edición de QueensLatino.com.

La victoria de Peralta (10,300 votos, 64% del voto) sobre Monserrate (4,200 votos, 27% del voto) el 16 de marzo de este año dejó un sabor amargo en la boca de los latinos de Queens. Peralta no piensa por su cuenta y es incapaz de traer soluciones de peso a las comunidades, como acaba de hacerlo el chino republicano Peter Koo, concejal por el Distrito 20 de Flushing. En menos de seis meses trajo a su vecindario programas por más de 850 millones de dólares. Los latinos electos de Queens sólo han podido amontonar migajas de las sobras de Manhattan y Albany.

El peligro para el senador Peralta es que aparezca un republicano con agallas y lo tumbe del asiento, tal y como lo hicieron en Flushing los republicanos Peter Koo en el Distrito 20 y Daniel J. Halloran en el Distrito 19.

El candidato republicano dispuesto a arrebatarle la silla a Peralta ya existe. Se llama Richard LaSalle. Hijo de inmigrantes latinos. Nacido en Broo-klyn y un abogado establecido en Queens que litiga en múltiples frentes y quien está convencido de que derrotará a Peralta. En la entrevista con QueensLatino.com (página 12), el abogado LaSalle mostró independencia de pensamientos,

LaSalle dice que no es del todo republicano. Quizás para darse aires de independiente… con un bajo perfil conservador. No sabemos si lo hace para ganar distancia con la eventual candidatura a gobernador de Rick Lazio, el republicano de Long Island quien es poco amigo de los inmigrantes latinos y vocero de corporaciones.
LaSalle se apoya en recortes de prensa del Daily News, Queens Tribune, New York Magazine y City Hall News en donde acusan al senador Peralta de manejos ilegales de fondos y vínculos con la organización Corona-Elmhurst Center for Economic Development, la cual está siendo investigada. Peralta niega que haya hecho algo malo.
Por lo pronto, LaSalle ha empezado a empapelar vitrinas del Distrito senatorial 13, y comenzó a hablar de honestidad y sobre cómo mejorar la educación pública, aumentarle el sueldo a los maestros, ayudar a los pequeños negocios y limpiar las calles de basura, vendedores de drogas, ladrones y prostitutas. “Peralta no ha hecho su trabajo”, dice LaSalle.

El candidato LaSalle también posee a su favor la corriente ultraconservadora que recorre al país en el lomo del Tea Party, movimiento que basa su campaña en una agresiva oposición a las reformas impulsadas por el presidente Barack Obama y cuya influencia logró elegir en Florida al joven Marco Rubio. En Alaska impuso a Joe Miller, protegido de Sarah Palin, una de las figuras de ese movimiento.

En Queens está sucediendo algo similar y el voto de los latinos es tan volátil como débil. Es precisamente por esa debilidad y falta de orientación y de carácter de los políticos demócratas que el voto latino puede buscar refugio en el partido republicano. Además, parece que los políticos tienen como único principio su interés personal, pisoteando sus ideales y afiliaciones políticas. El candidato LaSalle podría cautivar el voto latino que está desencantado y desorientado como bien lo demuestra ésta edición de QueensLatino.com.
Moya Vs. Monserrate
Para algunos Hiram Monserrate es un hombre terco. Para otros, no sabe hacer algo distinto a la política. El asunto es que va  por su quinta campaña electoral. Francisco Moya, su oponente, intenta ser elegido por cuarta vez. El marcador favorece a Monserrate 3-1. Moya tiene 0-3 en contra.

Se enfrentan por el puesto en el Distrito 39 que Peralta dejó vacante en la asamblea estatal. Durante el verano, Monserrate logró recaudar 33,000 dólares para su campaña, mientras que Moya acumuló 124,000 dólares. El dinero es para atraer a los 20,000 votantes que ejercen su voto en este distrito.

Hiram Monserrate abraza a Karla Giraldo y un cartel de su oponente Francisco Moya.

Hay quienes dicen que si gana Monserrate, le tocará seguir defendiéndose irremediablemente y entonces será una carga para la comunidad latina. Un desgaste. De Moya se dice que no sabe ganar, que ésta vez también perderá, y si gana es para obedecer al congresista Joseph Crowley. En ambos casos, la comunidad latina saldrá perdiendo, ya sea porque le toque defender a Monserrate hasta el cansancio o porque se elija a un político latino encadenado al partido demócrata.

Monserrate se negó a escribir para esta publicación. En cambio Moya habló con nosotros en su sede de campaña y dijo que el poder político latino de Queens mejoraría si sale electo. Habló de sus logros como hombre público en Queens, entre los que enumeró las clínicas externas del Hospital Elmhurst y una clínica dedicada a la mujer en la Junction Boulevard. De su trabajo con la congresista Nydia Velázquez, de sus campañas para limpiar las paredes de graffiti y de sus valores éticos.
También hablamos de Libre, la organización sin ánimo de lucro donde no aparecen 400 mil dólares y en donde se involucra a Monserrate y a la concejal Julissa Ferreras, quien en ese entonces era su jefa de personal. “Mi nombre está limpio y ya es hora de dejar atrás los escándalos en este vecindario”, dijo Moya distanciándose de la corrupción. En los últimos meses varias personas han sido obligadas a testificar en el caso Libre, pero no pueden hablar por orden de la corte. La concejal Ferreras podría verse en graves aprietos con la ley, al igual que su ex jefe Monserrate.
Ahora que está en campaña, a Monserrate no le gusta hablar de su pasado. “Tengo el apoyo del pueblo, de mi gente y voy hacia delante. Si se puede…”. La comunidad homosexual no lo quiere porque votó en contra del matrimonio gay. El nombre de Monserrate es muy conocido y ese es el principal obstáculo de Moya, que no es muy bien visto inclusive en su comunidad ecuatoriana.
Moya tomó la frase de cajón de Peralta de “Calidad de vida” para referirse al desempleo, la redistribución de los recursos, la rebaja de impuestos a los pequeños comerciantes y la lucha en contra de las pandillas.
Cuando hablamos de la incapacidad de los políticos latinos para atraer grandes proyectos y mejorar la vida de la comunidad en general, Moya habló de la construcción del ‘Aqueduct’ que asciende a 300 millones de dólares y que planea apoyar si es elegido asambleísta. “Generará mucho empleo”, dijo Moya y luego se extendió en los esfuerzos que hará para “traer los recursos que necesita este distrito”. Un discurso vacuo y engañoso y muy utilizado por Peralta, Ferreras, Moya y Monserrate como caballito de batalla.
La comunidad latina de Queens corre el riesgo de quedarse con una mano atrás y otra adelante a nivel político. Es decir, que nos dejen sin nada dentro de unos años porque los actuales políticos electos pueden terminar en la cárcel o aislados del poder, de la maquinaria. Divide y reinarás ha sido hasta ahora la fórmula que el Partido Demócrata ha implementado en el incipiente liderazgo político de los latinos de Queens.

Por Plinio Garrido

Javier Castaño, el director de QueensLatino.com, supervisando la edición impresa. Foto David Morillo.

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