El alcalde hablando del costo de la crisis migratoria y acompañado de su comisionado de inmigración (MOIA) Manuel Castro, al extremo izquierdo, y de otros funcionarios. Foto Ed Reed NYC

Más de 107.000 personas están viviendo en los albergues de la ciudad de Nueva York y más de la mitad, 57.000, son inmigrantes indocumentados. Todos los días llegan más buses con inmigrantes a esta “ciudad santuario”.

La ciudad de Nueva York paga 383 dólares diarios por cada inmigrante en alojamiento, comida, atención médica y otros servicios. Este año ha invertido $1.450 millones para mantenerlos. En los últimos días han llegado un promedio de 2.900 inmigrantes en buses procedentes de Texas. Si la tendencia sigue, en tres años el costo ascenderá a 12.000 millones de dólares del presupuesto municipal.

El alcalde de Nueva York, Eric Adams, ha dicho que no hay más espacio para ofrecer refugio a tantos inmigrantes y ha pedido ayuda a las autoridades federales. “No creamos esta crisis, pero la estamos padeciendo más que otras ciudades de esta nación”, dijo el alcalde Adams. “Es una situación insostenible”.

Hay 194 albergues en la ciudad de Nueva York.

En el año escolar que terminó el mes pasado, habían más de 18.000 estudiantes que llegaron con esta nueva ola de inmigrantes indocumentados. Hay escasez de profesores bilingües que sepan español y la ciudad se vio obligada a desembolsar $90 millones adicionales para atender a los estudiantes de Centro y Suramérica principalmente.

Los nuevos inmigrantes y sus familias han hallado trabajo repartiendo comida como muestra esta imagen en la 8va Avenida de Manhattan. Foto Javier Castaño

A finales de julio las autoridades de la ciudad “limpiaron” el andén del Roosevelt Hotel de la calle 45 de Manhattan en donde se habían amontonado a dormir los inmigrantes de Africa, India y Latinoamérica. Algunos fueron llevados a un hotel en Long Island City, Queens, y otros terminaron durmiendo en el pasillo del Hotel Roosevelt.

“Simplemente nos quedamos sin camas y estamos haciendo lo mejor que podemos”, dijo Kayla Mamelak, vocera de la alcaldía.

También se está planeando el desplazamiento de los indocumentados a un campo abierto en Randall’s Island en donde se juega fútbol. “Habrá camas para 2.000 inmigrantes”, dijo Manuel Castro, comisionado de la Oficina del Alcalde para Asuntos del Inmigrantes (MOIA). Usará el espacio de 4 canchas de fútbol y ahora se deberán cancelar 3.000 horas de práctica de este deporte programadas para el resto de este verano.

Alrededor de 80 inmigrantes serán llevados al Centro de Recreación McCarren en Williamsburg, Brooklyn. Se espera que su desplazamiento no interrumpa las actividades recreacionales de verano en ese centro.

“La ciudad nos ha dicho que no interrumpirán el acceso al gimnasio y la piscina de este centro y que habrá seguridad adicional. Vamos a monitorear la situación muy de cerca para que estas personas reciban apoyo y el centro obtenga los recursos necesarios”, se lee en una carta firmada por la congresista Nydia Velázquez, el presidente del condado de Brooklyn, Antonio Reynoso, y el concejal de la zona Lincoln Restler.

También hay inmigrantes durmiendo en el Navy Yard y un centro recreacional de Sunset Park, ambos en Brooklyn, y en el Row Hotel de Manhattan.

La presidenta del concejo, Adrienne Adams, dijo que la administración del alcalde Adams puede hacer mucho más, como “expandir el acceso a vales de renta para que los desamparados salgan de los refugios y consigan vivienda permanente, creando así más espacio para los inmigrantes”.

Esta semana QueensLatino entrevistóa una familia ecuatoriana que cruzó la frontera con México y terminó durmiendo en el andén del Roosevelt Hotel.

“Llegar aquí nos tomó muchos días y noches de sacrificio y angustia, pero gracias a Dios hemos conseguido albergue en esta gran ciudad. Pasamos hambre, necesidades y muchos peligros”, dijo Mayra, quien estaba en le andén al lado de su esposo William y de su hija Michel de 18 años.