El menor Samih Chowdhury, hijo de Fadia Mohama durante su última semana de clases virtuales. Foto Fadia Mohama.

Mónica Quintero.

El encierro durante la pandemia, finalizar el año escolar en casa y la cancelación de actividades deportivas y campamentos de verano, tiene a la mayoría de los niños en Estados Unidos, muy aburridos, ansiosos y confundidos.

La crisis que obligó a los menores a estar frente a una computadora más de nueve horas al día, recibiendo instrucciones académicas, sin ningún tipo de contacto físico con sus amigos y en condiciones no siempre equitativas para poder aprender,  afectó la salud mental de los más pequeños.

“Es fundamental que escuchemos a los niños y los apoyemos durante esta crisis”, dijo Janti Soeripto, presidente y CEO de Save the Children, organización que entrevistó a más de 1.500 familias en todo el país para conocer cuál es el estado de salud mental de los menores durante la pandemia.

“Estamos preocupados por los niños más vulnerables que pueden no tener acceso a suficientes alimentos en el hogar o que tienen que pasar más tiempo en entornos domésticos abusivos”, dijo Soeripto.

El estudio dio a conocer que uno de cada tres niños se siente asustado y que el 79% de los estudiantes de primaria y secundaria están decepcionados por tener que culminar periodos escolares sin poder despedirse de sus compañeros.

En Queens, Fadia Mohama, residente en Forest Hills,  tuvo que ver cómo su hijo de 11 años que estaba haciendo su último año de Elementary School, recibió su grado a través de un video que la escuela subió a youtube.

“Eso fue muy difícil porque mi hijo siempre estuvo muy involucrado en el colegio y tenía muchas expectativas sobre ese momento”, dijo Mohama. “Lo positivo es ver cómo se adaptó a este cambio. Él está haciendo lo mejor que puede, creo que esta situación ayudó a muchos niños a madurar y a ser más responsables”.

Ahora, el reto para muchos padres es mantener a sus hijos ocupados durante el verano porque aunque la ciudad está en su segunda fase de apertura, las escuelas siguen cerradas.

“Los encuentros que organizamos con otras madres para entretener a nuestros hijos durante el verano,  ya no podrán hacerse, porque por seguridad no podemos salir todos juntos’, dijo Mohama. “Si mi trabajo me lo permite puedo hacer actividades seguras para mi hijo, pero si no, será un verano diferente y muy difícil. Hay que ser muy creativas”.

Para manejar situaciones difíciles con sus hijos  durante esta temporada única de vacaciones, la sicóloga y terapeuta, Sonia Leal, recomienda a los padres poner en práctica los siguientes consejos.

  1. Para disminuir la incertidumbre. Es fundamental hablar claro con los menores sobre los cambios en la escolarización, las salidas y las rutinas.
  2. Organizar rutinas. Es muy importante para los niños y adolescentes, organizar tiempos y actividades que generen la sensación de sentido frente al día a día, actividades enfocadas al ejercicio físico, responsabilidades dentro del hogar, juegos, salidas a caminar al parque o actividades artísticas.
  3. Estar presentes. Hay que escuchar las necesidades de los niños entendiendo sus miedos, involucrándose en sus juegos y música.  Es la mejor forma de hacerles sentir que son importantes.
  4. Lo simple también es divertido. Cosas tan sencillas como cocinar juntos, preparar un postre, bailar y cantar en familia pueden hacer la diferencia.
  5. Poner mucha atención.  Identificar los cambios en el estado de ánimo, la falta de motivación, los comentarios  negativos o tristes. Los adultos son responsables de la vida y salud mental de los menores y de lo que vean o escuchen.

Para la diversión al aire libre de los menores, el lunes de esta semana volvieron a abrir los parques de la ciudad de Nueva York, como el Travers Park en Jackson Heights, Queens. Foto Mónica Quintero

Para el 72% de los niños en Estados Unidos es positivo y emocionante compartir más tiempo con sus padres “La familia debe ser el mayor factor de protección, los padres son los responsables de la vida, bienestar y tranquilidad de sus hijos”, dijo Leal. “La familia no puede ser otro problema para los niños y adolescentes”.

Milbank, un fondo que ayuda a la formulación de políticas estatales relacionadas con la salud mental, indicó que durante el 2015, uno de cada siete niños de 2 a 8 años en los Estados Unidos tenía un trastorno mental. Lo grave es que ni un solo estado del país tiene un suministro adecuado de psiquiatras infantiles y se considera que 43 estados tienen una grave escasez.