El Coronavirus llegó de un momento a otro y cambió nuestras vidas para siempre. Lo importante es qué podemos hacer y qué lecciones nos impone esta crisis social y económica. ¿Qué nos obliga a hacer esta pandemia?

Primero, nos ha llevado a reducir la velocidad y relajarnos. ¿Con cuantos afanes te levantabas cada mañana?

Quienes vivían acelerados, tuvieron que poner el pie en el freno de sus vidas. Algunos tienen que sentarse y reflexionar de forma aislada, otros comienzan a conocer a sus hijos por primera vez o se ven obligados a realizar sus negocios en línea, con calma. Estas situaciones conllevan muchas lecciones y debemos entenderlas.

Todos los días los medios de comunicación les dicen a las enfermeras, a los médicos, al personal de primera línea, a los trabajadores de supermercados y a muchos otros sobre los riesgos de esta enfermedad a nivel mundial. Tienen que superar su propio miedo y el de la comunidad. De esta manera se eleva la frecuenc

Pero recuerda, solo morirás si te das por vencido y ha llegado el momento en que tu alma acordó hacerlo.

1. El espíritu está aprovechando esta oportunidad para recalibrar a los individuos y a la humanidad con el fin de que los seres divinos que somos sean recordados. La humanidad, los animales y todos los seres que sienten están aumentando su frecuencia en preparación para la nueva era. Para ser la mejor versión que cada uno quiere ser. Cada uno de nosotros seremos vistos desde la perspectiva de “antes o después de la pandemia”.

  1. Está creciendo la solidaridad y la comunidad. En todo el mundo se están iniciando grupos comunitarios. La gente cuida a sus vecinos, apoyan a los más necesitados, compra localmente y comienza a comer productos locales. Algunas personas están inclusive sembrando sus propios alimentos.
  2. Comenzamos a dar gracias y a priorizar. Una de las formas en que mantenemos la frecuencia alta es dando constantemente las gracias a la fuente, a ese Dios o como quieras llamarlo. La gratitud es el lenguaje de un corazón sin rencores y complacido.

5-Durante mucho tiempo el trabajo centrado en el corazón, la labor de servicio y los esfuerzos creativos o artísticos no se han valorado. Por fin estamos dando las gracias a los trabajadores de la salud y a aquellos que realizan labores esenciales, imprescindibles. Y también los valoraremos financieramente. Se está reduciendo el materialismo desenfrenado. La gente comienza a darse cuenta que muchas cosas materiales no pueden sustituir la amistad, un abrazo o el regocijo del alma.

6-Estamos experimentando menos contaminación. La reducción de automóviles y aviones desplazándose está teniendo sus efectos en la naturaleza. La gente se regocija con el canto de los pájaros que ahora se puede escuchar, además del olor del aire fresco, la noticia de que el agua de los ríos está más limpia y el resurgimiento de pájaros, animales de toca clase y peces en un planeta más puro.

El Coronavirus nos obligó a cambiar la forma como contemplamos el planeta y ojalá aprendamos a protegerlo mejor.

Todos y cada uno de nosotros está donde tiene que estar y con quien tiene que vivir esta experiencia. Todo está en orden divino.