Marco Antonio Gutiérrez bajo los rieles del tren 7 en Queens. Foto Javier Castaño

‘Quiero mejorar mi vida para ayudarle a mi familia en México”, dijo Marco Antonio Gutiérrez una tarde reciente cuando el sol primaveral de la tarde se filtraba por entre los rieles del tren 7. Tiene nombre de cantante, aunque no le gusta cantar y lleva sólo cinco meses viviendo en esta nación.

A la ciudad de Nueva York había venido hace 20 años y en aquella época trabajó de lavaplatos en un restaurante de Flushing, Queens.

Lucía agotado y llevaba a su espalda un maletín con utensilios de construcción. Tomó clases de seguridad en la construcción (0SHA) de 10 y 30 horas, además de andamios. “Las clases me han servido mucho para aprender a manejar las herramientas y saber los cuidados que debo tener durante las horas de trabajo”, dijo Gutiérrez. En México también tomó clases de seguridad en la construcción.

Su trabajo es fuerte, como el que hacía en el estado de Morelos. “Me ha tocado instalar varillas y rellenar paredes con cemento” dijo Gutiérrez. “Por eso siempre llego muy cansado al apartamento y no quiero hacer nada, simplemente hablar con mi compañero y ver televisión”.

Trabaja de lunes a viernes, de 7 de la mañana a 3 de la tarde. Vive en Brooklyn y en este momento trabaja en una obra de construcción de El Bronx. Frecuenta Queens para saludar amigos y para visitar los restaurantes mexicanos.

“Estoy enchilado”, dijo Gutiérrez al referirse a la comida picante que acababa de ingerir en un restaurante mexicano de la avenida Roosevelt.

Dijo que extraña mucho a su esposa y sus dos hijos de 6 y 11 años. Está trabajando para ahorrar dólares y regresar a su país a montar un negocio. Aunque no sabe cuándo regresa ni cuánto dinero quiere ahorrar.

La empresa para la cual trabaja es de un empresario ecuatoriano y hasta ahora lo han trabado bien y le han pagado lo debido. Tampoco ha sido discriminado.

Gutiérrez recorre las calles de esta ciudad para matar tiempo. No monta en bicicleta o juega fútbol. No tiene pasatiempos. Su vida es simple.

Tampoco le gusta hablar de política. Del presidente estadounidense Joe Binen no tiene opinión, aunque habla muy bien de AMLO, el presidente de México: “Es un chingón porque está construyendo grandes obras y le ayuda al pueblo”.

El mensaje que Gutiérrez le envía a los inmigrantes recientes es que “le echen ganas a sus metas y propósitos para que algún día las cumplan y sean felices”.