En las horas de la noche, frente a los camiones de comida ecuatoriana, es cuando hay peleas por la acumulación de gente y los borrachos. Fotos Javier Castaño

“La policía nos quiere sacar después de 20 años de servir a la comunidad latina”, dijo Martha Viteri, propietaria de uno de los cuatro camiones de comida ecuatoriana que se estacionan en Warren Street, Jackson Heights, frente al restaurante Sabor latino, a pocos paso de la avenida Roosevelt.

El Departamento de Policía de Nueva York tiene la mira en este lugar en donde ha habido varias peleas y algunos policías han salido heridos.

“La policía dice que la comunidad no nos quiere y nos multan por estar estacionados en la calle”, añadió Viteri al lado de su hijo Roberto Macías. Son los propietarios del camión El Guayaquileño y rentan el permiso de la ciudad de Nueva York para estar allí estacionados.

Rosa Morales, del camión Sabor Guayuco, dijo que no entiende por qué los multan “si tenemos todos los permisos de la ciudad, los seguros y mantenemos el lugar limpio”. Morales dijo tener ocho empleados y hace tres años obtuvo el permiso para vender comida desde el camión.

“Que la policía nos deje trabajar porque nosotros no somos los que emborrachamos a la gente que se pone a pelear en las noche”, dijo Braulia Torres del camión Pique Pase Pepín. Torres tuvo que pagar hace poco una multa de $35 por estacionamiento.

Propietarios y trabajadores de los camiones de comida se quejan de la policía por las multas y el “hostigamiento”. Foto Javier Castaño

El volante del cuartel de policía 110 en donde les notifican que no deben estacionarse en la calle Warren. Foto Javier Castaño

Los propietarios de los cuatro camiones recibieron recientemente un volante en español del Cuartel de Policía 110 en el cual les dicen que “está prohibido vender mercadería o comida desde un parqueo municipal” y que tampoco se pueden estacionar vehículos  con placas comerciales después de las 9 de la noche.

Rosa Macías, propietaria del camión Sabor Guayuco. Foto Javier Castaño

QueensLatino llamó al cuartel 110 y habló con el policía Kenneth Mcgarvey, quien dijo que los camiones no tienen por qué estar estacionados en esa calle. “Es un problema que se ha pasado por alto durante muchos años”, añadió el policía Mcgarvey, aunque no sabe hasta cuándo podrán estar allí estacionados los camiones.

Juan Inga de Sabor Latino.

“Parece que el problema está en que el cuartel de policía no trabaja para la comunidad, sino para Juan Inga, propietario del restaurante Sabor Latino de donde sale la gente borracha a formar peleas”, dijo Jaime Burbano, propietario del camión Mini Picantería.

“Estos camiones no compiten con nosotros, es cierto que usamos ex policías como personal de seguridad y el problema es en las noches, cuando se acumula mucha gente y hay borrachos, quienes han estado en nuestro establecimiento o en otros centros nocturnos”, dijo Inga. “Nos gustaría que los camiones no estuvieran después de la una o dos de la mañana”.

Inga dijo que no se mete con nadie, que algunos de los dueños de los camiones son sus amigos y que podría sacar un permiso de la ciudad para que ningún carro se estacione frente Sabor Latino, cuyo centro nocturno se llama SL/Lounge.

Jaime Burbano culpa del desorden a los borrachos que salen de  SL/Lounge en la noche. Foto Javier Castaño

La detective Denise Moroney, vocera del Departamento de Policía de esta ciudad, dijo que el problema es la acumulación de gente que acude a comer a los camiones o sale de SL/Lounge. “Nuestro propósito es velar por la seguridad de las personas y aplicar las regulaciones y la ley, que no permite el estacionamiento en las noches”, dijo Moroney, quien se refirió a varios incidentes:

El pasado primero de septiembre, a la 01:18 de la madrugada, un hombre de 27 años fue cortado con un cuchillo y otro fue arrestado. Luego, el 14 de septiembre, a las 03:05 de la madrugada, tres personas fueron arrestadas por herir a dos policías que intervinieron una trifulca en la Roosevelt y la calle 95, a copos pasos de donde se estacionan los camiones. Y el 28 de septiembre, a las 05:10 de la madrugada, en este mismo lugar, un hombre fue arrestado por pegarle en el rostro a otro hombre con un asiento de metal.

“Otro de los problemas es la presencia de asientos frente a los camiones”, dijo la detective Moroney.

“Ya no tenemos ni asientos ni mesas frente a nuestros camiones”, concluyó Torres frente a su camión Pique Pase Pepín.

En estos camiones, el plato de hornado cuesta 12 dólares, al igual que el seco de chivo, el mote sucio, el caldo de mocho o las papas con cuero. Las humitas o los tamales son a tres dólares.

Javier Castaño