Alemania ganó la final y merecidamente. En un partido trabadísimo donde se vieron dos estilos bien diferenciados. Alemania llevando el gasto del partido, golpeando contra una defensa Argentina que rechazó todas las incursiones teutonas. Si bien el equipo germano tuvo el control de la pelota, nunca encontró los espacios, la Argentina apostó al contragolpe y tuvo durante los minutos de juego las mejores posibilidades. Entonces ¿por qué no ganó? Simplemente los definidores argentinos no pudieron definir.
Llegado el alargue se notó claramente uno de los factores que podía definir esta final. La potencia física de los alemanes se impuso a la telaraña Argentina. Los cambios desde el banco argentino no aportaron nada, incluso la afición se preguntaba el motivo de los mismos, porque a decir verdad, el partido se jugaba al ritmo que Argentina proponía. Quedó claro que el que hacia el gol se llevaba la copa. Y lo hizo Alemania.
Messi como en toda la copa tuvo esporádicas apariciones, mostrando su calidad. Recibió el premio balón de oro como el mejor jugador del Mundial 2014, pero en realidad no lo merecía. No mostró pasión y entrega por el equipo y tampoco estuvo al lado de sus compañeros cuando Alemania recibía la copa.
Argentina hizo un muy buen partido, falló en la definición, pero el alemán Goetze si acertó al definir la única que tuvo de cara al arco argentino. Salud Alemania, un gran campeón que llevaba dos mundiales trabajando para lograr este objetivo. Lo positivo de algunos jugadores argentinos es que dieron todo, se vaciaron en la cancha y que ésta gran final les sirva como punto de partida para armar otro grupo aún mejor que este.

El arquero alemán, Manuel Neuer, con el guante de oro 2014 como mejor arquero, saluda al argentino Messi, ganador del trofeo al mejor jugador en el mundial de Brasil.

