Bolivar Peña en su trabajo de construcción, instalando sistema de ventilación y calefacción. Foto Karine Vargas

Por Luz Karine Vargas

Bolivar Peña llegó a Nueva York en el vereano del 2013. “Pasé muchas dificultades para llegar a este país, pero a los 17 días después de caminar por el desierto, cumplí con mi meta”, dijo Peña aliviado por su suerte.

“A los dos días conseguí trabajo en una pizzería, me tocaba hacer de todo un poco: entregando domicilios, lavando platos, preparando pizzas y cocinando los siete días de la semana por 12 horas diarias, para ganar tan solo $300 dólares semanales. Desconocía las reglas salariales”, dijo Peña sobre sus comienzos como asalariado en esta nación.

Peña dijo no sentirse orgulloso y conforme con la experiencia de ese trabajo por no haber estado informado del salario justo que debió haber recibido, aunque agradece todo lo aprendido. Decidió cambiar de empleo y se dedica a trabajar en discotecas. “Trabajaba de día y de noche, ganándome la vida en Nueva York, pagando todos mis billes, con responsabilidad desde el primer día que entré a este país”, añadió Peña.

“Al ver que ganaba poco, tomé la mejor decisión que pude haber tomado, irme a laborar en la construcción y es algo de lo que no me arrepiento. Me ha ido mucho mejor, he hecho más plata que en cualquier otro trabajo, tengo mucho que agradecerle a esta profesión”, dijo Peña, quien lleva más de cuatro años en la construcción y espera que sean muchos años más.

Ante la intemperie y el excesivo frio o el despiadado calor, Peña nunca paro de laborar. “Trabajé haciendo escaffolding en edificios y aunque le tengo pánico a las alturas, tampoco me disgustaba y era lo que tocaba”, dijo peña sobre su capacidad de hacer lo que sea con tal de ganarse la vida en un país que no es el suyo.

“La pandemia me afectó moral y económicamente, me puso la situación dura, el trabajo se detuvo, sin familia cerca y en este país no se tienen amigos que tiendan la mano, son muy escasos, pero logré salir adelante”, dijo Peña. Se vio tan afectado por la pandemia que consideró en devolverse para su país natal, pero recordó que aún tiene muchas cosas por hacer antes de regresar y tenía que seguir adelante.

Al levantarse la cuarentena en Nueva York, encontró otra empresa de construcción que le tendió la mano “En la actualidad no estoy donde quiero llegar, pero voy encaminado, ahora trabajo con maquinaria de ductos de ventilación o calefacción y me va muy bien”, dijo Peña con la esperanza de que todo siga su rumbo normal.

“Este trabajo de construcción me permite llevar de nuevo mi vida normal, no me puedo quejar de nada, porque puedo sobrevivir en Nueva York de buena manera, a pesar de ser un país complicado”, termina diciendo Peña con una enorme sonrisa en su rostro.