Michael Heras trabajando bajo el ruido ensordecedor del tren 7 que no para de pasar hacia Flushing o Manhattan. Foto Javier Castaño

Por QueensLatino. — 

Debajo de los rieles del tren 7 en la Avenida Roosevelt, Michael Heras se hallaba en la parte de atrás de un camión destapado. Acomodaba columnas de hierro pesadas, vigas de madera y láminas de lata. Vestía botas rotas, un pantalón desgastado y agujereado, guantes resistentes y un casco negro para proteger su cabeza de los materiales de construcción que sacaban de un espacio en donde antes funcionaba un banco.

Llegó a la ciudad de Nueva York hace dos años después de cruzar la frontera de manera ilegal. Atravesó la frontera entre México y los Estados Unidos con la única intención de mejorar su vida.

Heras vive la calle 150 de Jamaica, Queens, con su esposa e hijo de cuatro años. Dijo que ha hecho todos los cursos de seguridad en la construcción (OSHA) y que sueña con tener su propia empresa de construcción.

Heras trabaja los cinco días de entre semana, de lunes a viernes. La mayoría de las veces de 7 de la mañana a 3:30 de la tarde.

Los ratos libres los pasa con la familia y le encanta ir al parque de la calle 103 y la 37 Avenida a jugar ecua-volley. Dijo que ganaba la mayoría de las veces, aunque su pasatiempo favorito es ir con su hijo al Parque Flushing a caminar y jugar.

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Heras no habla mucho y prefiere concentrarse en su trabajo de construcción para no cometer errores o evitar una caída.

“En este país me ha ido muy bien como inmigrante y espero seguir trabajando y progresando con mi trabajo”, dijo Heras mientras seguía acomodando rieles de hierro, más madera y un montón de sueños que trajo de Ecuador y quiere cumplir en el país de las oportunidades.

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