Julio Piña descansando en una calle de Queens después del trabajo. Foto Javier Castaño

Tiene 64 años, de mediana estatura y voz baja y pausada. Julio Piña llegó a vivir a la ciudad de Nueva York hace 25 años. Siempre ha residido en el condado de Queens.

“En mi país Ecuador todos los presidentes llegan, roban y se van. Por eso decidí emigrar a esta ciudad, con el fin de lograr un mejor futuro para mi familia”, dijo Piña sentado en la división metálica de un jardín comunal sobre el andén de la calle 81 en Jackson Heights. Queens. A pocos pasos se hallaba su esposa vendiendo helados desde un carrito.

Piña comenzó trabajando en fábricas de pantalones y luego se pasó a la industria de la construcción. “Es mucho mejor trabajar en construcción porque me queda más tiempo disponible, trabajo a mi gusto y se gana más dinero”, dijo Piña.

Tomó los cursos de seguridad en la construcción (OSHA) y trabaja colocando yeso en las paredes (plaster), en plomería y electricidad. Trabaja todos los días, de lunes a viernes, “hasta que Dios me de las posibilidades”.

Hace unos años jugaba fútbol de salón, pero ya dejó los deportes más exigentes, de choque. Ahora camina mucho por el vecindario y prefiere ver los partidos de fútbol por televisión. Su equipo favorito es El Nacional de Quito, aunque no tiene un equipo predilecto a nivel internacional, simplemente le gusta el buen fútbol, como cuando juega el Real Madrid.

Piña no sufre de diabetes, colesterol alto o de cualquier otra dolencia. “Me hago un chequeo médico cada año y ahora como ensaladas, muy poco arroz y prefiero las sopas de pollo y de res, además del cuy”, dijo Piña. A veces cocina para toda la familia porque no le gusta comer en restaurantes. Dijo que sabe preparar el ceviche y el pescado.

Su pasatiempo preferido es caminar por el vecindario y le encanta la compañía de su nieto. Van a diferentes parques de Queens a compartir y entretenerse.

Piña tiene su seguro médico del New York State of Health, no planea retirarse y tampoco tiene casa propia en este país. “Con mis ahorros compré una casa en Ecuador y allá planeo retirarme con mi esposa, porque mis hijos se quedan por aquí en Estados Unidos”, dijo Piña.

Su mensaje para lo nuevos inmigrantes es que reconozcan y aprovechen las oportunidades que les brinda este país. “Algunos trabajan, pero una gran parte está recibiendo todo, les pagan el hotel, les dan comida y son muy desagradecidos”, dijo Piña. “Antes, cuando yo llegué a esta nación, no nos daban nada”.