Maggie Castro, directora estatal asociada para el Alcance Multicultural de AARP New York.

Por Maggie Castro

Es tentador para los funcionarios electos recortar servicios que no se consideran esenciales frente a los problemas fiscales impulsados por la pandemia.

Pero para 2.5 millones de residentes de Nueva York que brindan cuidados no remunerados a familiares y seres queridos —y para los contribuyentes—, eso sería un error.

Los cuidadores familiares son los soldados de primera línea de nuestro sistema de cuidados a largo plazo, y ofrecen sus servicios por un precio bastante razonable: gratis.

De hecho, a través de todo el estado proveen cuidados no remunerados valorados en $31,000 millones al año. Más aún, gastan en promedio casi $7,000 al año de su propio bolsillo en cosas que van desde modificaciones en la vivienda hasta auxiliares de cuidados en el hogar, servicios de atención personal y atención diurna de adultos.

La carga más pesada recae en los cuidadores hispanos, quienes gastan más de $9,000 (o el 44% de sus ingresos), en comparación con el 14% que gastan los cuidadores blancos típicos, según una encuesta nacional de AARP del 2016.

En términos simples, los cuidadores necesitan —y se merecen— ayuda, especialmente a medida que la pandemia afecta desproporcionadamente la salud de los adultos mayores.

El estado de Nueva York provee servicios económicos, incluidas la entrega de comidas a domicilio y la asistencia con actividades cotidianas. Esto les da a los cuidadores familiares el apoyo y el descanso que necesitan para ayudar a que sus seres queridos puedan envejecer en sus hogares, en lugar de en hogares de ancianos más costosos, menos recomendables y mayormente financiados por los contribuyentes.

Eso beneficia a las familias y a los contribuyentes.

Casi 9 de cada 10 residentes de Nueva York dicen que prefieren envejecer en su propio hogar en vez de en una institución.

Debemos continuar apoyando a los cuidadores familiares que hacen que eso sea posible.

Los legisladores estatales deben proteger y mejorar la financiación de los servicios en el hogar para los adultos mayores en el presupuesto del próximo año, al igual que aprobar un crédito tributario para los cuidadores familiares (S5100/A7209), una idea que el 84% de los votantes de Nueva York mayores de 40 años apoyaron en una encuesta del 2018.

AARP New York ha luchado por ambas medidas en Albany, y por un crédito tributario federal para cuidadores, patrocinado por el representante Tom Reed de Corning.

También apoyamos permitir que los trabajadores de cuidados en el hogar realicen tareas básicas adicionales, como la aplicación de gotas para los ojos, para aliviar la carga de los cuidadores familiares.

Invitamos a los funcionarios electos a intercambiar ideas sobre cómo ayudar a los cuidadores familiares en la ciudad de Nueva York.

Algunas de estas medidas costarían dinero por anticipado. Pero para cada cuidador que puede ayudar a que su ser querido no tenga que mudarse a un hogar de ancianos, esta es una inversión que se paga con creces.

Maggie Castro es la directora estatal asociada para el Alcance Multicultural de AARP New York.