Patricia Rodríguez : ‘Vencí el cáncer de seno con disciplina y amor’

Patricia Rodríguez : ‘Vencí el cáncer de seno con disciplina y amor’

Por Javier Castaño

Como miles de mujeres latinoamericanas, Patricia Rodríguez abandonó su pueblo en busca de un futuro mejor para su familia. Llegó a Nueva York hace 10 años y siempre ha vivido en Queens. Para sostener a su hijo Estevan trabajó en limpieza, cuidado de niños y de mesera.

Hasta que el cáncer de seno la sorprendió en noviembre del 2013. “Después de un accidente en bicicleta en junio de ese mismo año comenzaron todos mis problemas”, dijo Rodríguez, de 52 años. “Me fracturé un brazo, perdí mis trabajos y no tenía dinero. Entonces me deprimí”.

Al principio me dolían mucho los senos y tomaba vitaminas porque los doctores me dijeron que “era normal” debido a mi edad. “Luego me comenzó a doler todo el cuerpo, dormía mal y me hicieron una mamografía. No descubrieron algo anormal, hasta que me hicieron una biopsia y hallaron el cáncer. Fue horrible y lloré mucho”, dijo Rodríguez.

Tuvo un tratamiento de quimioterapia por seis meses y luego vino la radiación con la caída del cabello, los calores, la comida le sabía a plomo y la piel le ardía. “Mi hijo Estevan me salvó con su amor y dedicación. Se rapó la cabeza para solidarizarse, me cocinaba y me bañaba. Fue mi bastón”, añadió Rodríguez.

En el NYC Health + Hospitals/Queens Cancer Center le brindaron apoyo moral y científico, antes y después de quitarle el seno izquierdo. “Sin el apoyo de este hospital y de la Asociación Americana del Cáncer jamás me hubiera curado. También conocí a otras mujeres y hombres con cáncer y participé en varios grupos de apoyo en donde no se habla español y yo no sé inglés”, dijo Rodríguez. “Por eso decidí formar el Grupo de Sobrevivientes Latinos Vida y Esperanza”.

Este grupo de apoyo, en donde se habla solo español, se reúne todos los viernes a las dos de la tarde a conversar y en algunas ocasiones celebran fiestas, además de aprender artes manuales. El hospital les brinda el espacio y algunos utensilios, pero el trabajo y la dinámica está a cargo de mujeres que trabajan de manera voluntaria, sin remuneración alguna.

“Muchos latinos, hombres y mujeres, necesitamos ayuda adicional porque no sabemos hablar inglés y tampoco recibimos mucha información de los medios de comunicación. Eso fue lo que me motivó a comenzar este grupo y recibo la ayuda del Queens Hospital”, dijo Rodríguez en el salón en donde hacen las reuniones semanales.

Ahora Rodríguez trabaja 72 horas a la semana cuidando un paciente de Alzheimer y dijo que ha aprendido a tomar la vida con más calma, sin desesperarse, y que come mejor y hace ejercicios. “El cáncer es una lucha contra la enfermedad y el mundo exterior, pero ahora creo más en Dios, tengo más fe y soy más feliz”, concluyó Rodríguez.

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