
Vendedores ambulantes en las inmediaciones de la Alcaldía de Nueva York después de la votación del Concejo a su favor. Foto Ricardo Aca
Los vendedores ambulantes perdieron varias batallas, pero terminaron ganando la guerra. El año pasado el Concejo de la ciudad de Nueva York aprobó el llamado Paquete de Reforma para Vendedores Ambulantes, pero el alcalde de ese entonces, Eric Adams, lo vetó. Este 29 de enero el Concejo votó casi por unanimidad a favor de los vendedores ambulantes, tirando al piso la decisión del exalcalde.
“Este triunfo es de todos los neoyorquinos y una victoria de miles de vendedores ambulantes que por décadas salieron a protestar debido al abuso que sufrían en las calles”, dijo Carina Kaufman-Gutiérrez, subdirectora del Street Vendor Project del Urban Justice Center.
Más de 23.000 vendedores ambulantes, en su mayoría inmigrantes, personas de color, veteranos militares y mujeres, trabajan como pequeños empresarios que proveen alimentos y otros productos en esta ciudad. Contribuyen a la economía como pequeños negocios, aunque han sido “bloqueados debido a un límite arbitrario en cantidad de licencias y permisos disponibles”.
“Hoy, la Ciudad de Nueva York finalmente está reformando su sistema de venta ambulante de una manera que funciona para todos”, dijo la concejal Pierina Sanchez. “Al anular el veto a la Int. 431-B, estamos reemplazando décadas de disfunción con un sistema más justo para los vendedores, más predecible y equitativo para los negocios establecidos, y que ofrece espacios compartidos más ordenados para todos los neoyorquinos”.
La concejal Sánchez también agradeció a la presidenta del Concejo, Julie Menin, por su liderazgo para llevar esta reforma histórica hasta la meta. Los concejales Amanda Farias, Shekar Krishnan y Carmen de La Rosa, además de Jumaane Williams, Defensor del Pueblo, contribuyeron a ganar esta guerra.
La Int. 431-B reforma el sistema de venta ambulante de NYC para equilibrar incentivos y cumplimiento, al exigir más personal de fiscalización, añadir un lenguaje obligatorio de suspensión y revocación de licencias, y emitir licencias para integrar a los vendedores existentes al sistema regulatorio. Investigadores de la Oficina Independiente de Presupuesto estiman que la aprobación de la Int. 431-B puede generar un impacto neto de ingresos de 59 millones de dólares anuales para la economía de la ciudad. 41 miembros del Concejo votaron a favor.
La Int. 1251-A resolverá los retrasos administrativos en el proceso de licencias. La Int. 408-A creará una División de Asistencia a Vendedores Ambulantes dentro del Departamento de Servicios para Pequeñas Empresas, encargada de brindar capacitación, divulgación y educación a todos los vendedores de alimentos y vendedores generales sobre emprendimiento y cumplimiento de todas las leyes, normas y regulaciones locales aplicables. Esto dará a los vendedores ambulantes acceso a muchas de las mismas herramientas disponibles para otros pequeños negocios.
El Concejo de la ciudad de Nueva York votó a favor de aumentar el número de licencias y permisos de vendedores ambulantes que ofrecen comida y mercancías en andenes y calles.
Conforme a la organización Street Vendor Project, en esta ciudad hay alrededor de 23.000 vendedores ambulantes. Sólo 6.880 tienen permiso y 853 poseen licencia para ventas generales. Para el 2031 habrá casi 17.000 permisos disponibles para vendedores de comida y casi 1.300 serán destinados a veteranos y deshabilitados.
La lista de espera sobrepasa las 10.000 solicitudes y desde el 2016 la ciudad no acepta nuevas solicitudes.

