Por Roger Rivero

No creo que nadie conozca las estadísticas que demuestren la preferencia de los hispanos por los minivans. Solo basta ir a un lavadero de autos (car wash) un sábado en la tarde para ver a madres y padres sacando pequeños juguetes, envolturas de comida y cuanto inimaginable objeto quede atrapado bajo los asientos desde la limpieza anterior. Nuestras familias como generalidad son más grandes, y por eso necesitamos autos seguros y amplios que acomoden a todos.

Es cierto que no hay auto menos sexi que un minivan, pero no hay otro más práctico. La proliferación de SUV’s compactos medianos y de gran tamaño, han puesto presión en los fabricantes de minivans, que han visto sus ventas totales decrecer año tras año con raras excepciones.

Fue en el 1984 cuando Chrysler tomó la iniciativa, presentando el primer minivan, con tal aceptación, que no pudo en los primeros años abastecer la tremenda demanda. Luego entraron otros al mercado, y terminaron arrebatando la supremacía Chrysler, nada difícil de imaginar.

Son pocos los que permanecen en la actualidad. A saber, los creadores, Town & Country y el Dodge Grand Caravan, y compartiendo un 6% de las ventas el Ford Transit Connect, Kia Sedona, y el Nissan Quest.

Los más vendidos son el Honda Odyssey, y la Toyota Sienna, auto que probamos esta semana. El Sienna -O “la” Sienna -nunca he adivinado el género del minivan- entró al ruedo en 1997, y está en su tercera generación. Ganó mucha atención cuando en el 2010, recibió la mejor calificación de seguridad por parte del Instituto de Seguros para seguridad en las autopistas. Además de las altas calificaciones en seguridad, este minivan es el único que en la actualidad se ofrece con la opción de AWD, o tracción en todas las ruedas. Viene con motor de V6 de 3.5 litros con 266 caballos de fuerza, y transmisión automática de seis velocidades, que mueven al vehículo con excelente agilidad. La Sienna es incluso capaz de remolcar hasta 3,500 libras si se dota del paquete “Tow Prep”.

Mención aparte y especial merece el interior. Es sin dudas la parte donde más mejoras se han hecho recientemente, para igualarla –o superar- en estilo y lujo a su más fiera competidora, la Odyssey de Honda. Los materiales se han embellecido, con plásticos más ricos y tapicería en piel cosida simulada, mientras que detalles en madera simulada, son mucho más convincentes y lujosos en apariencia. El resultado es sin duda el aspecto más admirable de interior en todo el segmento, especialmente en los modelos XLE y Limited.

La diversidad de combinaciones en sus asientos no es algo exclusivo de la Siena, pero si un buen gancho a la hora de decidir que mini-van comprar. Hay opciones prácticas como el sistema de entretenimiento para los pasajeros, o el “Driver Easy Speak” de Toyota, que transmite la voz del conductor a través de los altavoces para, mantener calmados a los que no mantengan la disciplina o necesiten una palabra de confort desde la cabina.

Las opciones de precio para la Sienna comienzan en los $30,000 subiendo hasta los $47,000 en una Limited con tracción en todas las ruedas y completamente equipada. Claro hay elecciones más baratas en el mercado, como la Dodge Grand Caravan que cuesta casi $8,000 menos que la Sienna, pero el valor residual de este mini-van es incomparable con el de él minivan japonés.

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