Donal Trump, presidente de Estados Unidos en la silla de la Asamblea General de la ONU.

El presidente estadounidense, Donald Trump, comenzará hoy una apretada agenda en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, pero, en esta capital, la nueva polémica en torno al mandatario seguramente continuará acaparando atención.

El jefe de la Casa Blanca, quien está desde ayer en la mayor urbe del país, donde tiene su sede el organismo multilateral, participará esta semana en varios eventos del segmento de alto nivel de la cita y sostendrá reuniones bilaterales, la más esperada de las cuales debe ser con su homólogo ucraniano, Volodymyr Zelensky.

Lo que en otro momento habría sido un encuentro más dentro de las diversas interacciones que tendrá Trump con líderes mundiales, gana ahora especial interés tras reportarse que el gobernante norteamericano presionó por teléfono a Zelensky en julio último para que investigara al hijo del exvicepresidente y candidato presidencial demócrata Joe Biden.

De ese modo, habrá muchas miradas puestas en el encuentro que sostendrán Trump y Zelensky el miércoles en Nueva York, mientras en Washington DC los demócratas del Congreso llaman a que la Casa Blanca difunda la transcripción del diálogo telefónico entre ambas figuras.

Para varios miembros del partido azul y medios de prensa, si el jefe de la Casa Blanca realmente presionó a su par ucraniano con el fin de que investigara a Hunter Biden, podría significar un abuso de poder destinado a perjudicar a su rival político.

Más allá de la reunión con Zelensky dentro de dos días, la agenda de Trump en la ONU abrirá este lunes con el evento Llamado global para proteger la libertad religiosa, en el cual el mandatario norteamericano será el anfitrión.

Luego se reunirá con los primeros ministros Pakistán, Imran Khan; Nueva Zelanda, Jacinda Ardern; y Singapur, Lee Hsien Loong; y los presidentes de Polonia, Andrzej Duda; Egipto, Abdelfatah al Sisi; y Corea del Sur, Moon Jae-in, según adelantó la Casa Blanca.

Mañana será la intervención del gobernante estadounidense en el Debate General de la Asamblea, un espacio donde el año pasado Trump arremetió contra una larga lista de enemigos y provocó la risa de las delegaciones de los demás países al resaltar lo que llamó logros de su administración.

De acuerdo con la mansión ejecutiva, ahora el presidente ‘afirmará el papel de liderazgo de Estados Unidos’ y la necesidad de trabajar colectivamente ‘para abordar los desafíos globales’.

Tal declaración contrasta con el hecho de que, desde su llegada al poder, Trump ha promovido su política de ‘Estados Unidos primero’, la cual ha alejado a Washington incluso de socios tradicionales.

Además, el mandatario ha criticado continuamente a la ONU y retiró a su país de organismos de esa instancia multilateral como el Consejo de Derechos Humanos, y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

La jornada del martes de Trump incluye también encuentros con los primeros ministros del Reino Unido, Boris Johnson; y la India, Narendra Modi; el presidente de Iraq, Barham Salih; el secretario general de la ONU, António Guterres; y el nuevo presidente de la Asamblea General, Tijjani Muhammad-Bande.

Para el miércoles, y aun cuando la Casa Blanca dijo que Trump manifestará en la ONU la determinación de defender la soberanía e independencia de los Estados miembros, el presidente participará ‘en una reunión con los líderes del hemisferio occidental sobre Venezuela’, país donde Washington intenta provocar un cambio de régimen.

Ese mismo día, además de su cita con Zelensky, tendrá diálogos bilaterales con el primer ministro de Japón, Shinzo Abe; y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, antes de cerrar su participación en Naciones Unidas con una conferencia de prensa.

Mientras desarrolla toda esa agenda, es muy probable que la atención de Trump se mantenga enfocada en el escrutinio al que será sometido en Washington DC, y en medio de su incursión en el escenario internacional, no deben faltar sus constantes arremetidas en Twitter contra los demócratas.

Estos últimos, por su parte, deberán lidiar con las crecientes presiones de voces que consideran que la historia de Ucrania es una nueva evidencia de la necesidad de emprender un juicio político contra el mandatario republicano. PL