
Migrante Yolanda Franco vende artículos de segunda mano en la calle. Foto Brandon Gutiérrez
Por Brandon Gutiérrez. —
Yolanda Franco llegó hace siete años a la ciudad de New York con visa de turista. Al principio venía por unos meses a trabajar y luego retornaba a Colombia, pero en uno de sus viajes decidió quedarse debido a la situación económica y política que vivía en su país natal.
“Me quedé porque había regresado a mi país y me di cuenta que viajar constantemente no estaba dándome el resultado económico esperado, entonces decidí rebuscarme un mejor futuro y lo mejor para mí era quedarme definitivamente”, dijo Franco.
Con respecto a su familia, tiene a su hermana viviendo en esta misma ciudad, aunque no viven juntas. Cada una paga su arriendo.
Luego de intentar varios trabajos, Franco, de 65 años, se encuentra desempleada y paga un arriendo costoso. Ante esta situación, le tocó vender artículos de segunda mano, como zapatos, ropa y juguetes para poder sobrevivir.
Quien le dio la oportunidad de trabajar en el puesto de venta fue su amiga Jessica León. El puesto se halla ubicado en la Roosevelt Avenue. Franco tampoco recibe ayuda del gobierno, puesto que no cuenta con un estatus migratorio legal que la beneficie. “Los que nos quedamos con la visa vencida, nos toca lamentablemente luchar acá para conseguir el dinero y sobrevivir a las adversidades y no es fácil, pero seguimos adelante en el nombre de Dios”, añadió Franco
Durante este mes de marzo que se celebra a la mujer, Franco dio un mensaje de esperanza, optimismo y empoderamiento a las inmigrantes que no han tenido un camino fácil y siguen luchando por sus familias y la comunidad:

“Yo les digo que no se rindan, luchen con berraquera, nosotras somos las guerreras y las cabezas de hogar hoy en día. Tenemos los pantalones bien puestos, por muy dura que sea la vida, no importan los obstáculos, nos toca seguir luchando y no rendirnos jamás”.
Como Franco, muchas mujeres inmigrantes tienen que sacar a sus hijos adelante sin la ayuda de un compañero o esposo. “Eso nos ha hecho más fuertes”, concluyó Franco mientras vendía sus productos.
