Dorymar Achar caminando en Queens bajo la lluvia hacia el supermercado. Foto Gloria Medina

Por Gloria Medina  — 

Mientras que unos sueñan con regresar a su país natal, Dorymar Achan apenas comienza su travesía en Estados Unidos. A los tres meses de haber llegado a Nueva York, esta venezolana ya recibió su permiso de trabajo y su seguro social.

“Después de siete años de sufrimiento por la separación de uno de mis hijos, vendí todo lo que tenía allá y sin pensarlo nos vinimos con mi hijo menor a ver a mi hijo mayor y poder colaborarle”, dijo Achan, quien se retiró a los 55 años de edad, como sucede en Venezuela.

Por fin Achan podrá colaborarle a su hijo como deseaba, trabajando, ya que no pudo hacerlo antes porque no había recibido el permiso. Y es que para llegar a su hijo, esta madre tomó el primer vuelo en el aeropuerto de Maiquetía hasta República Dominicana. Después cambió por otro vuelo hasta Miami, para finalmente tomar otro vuelo a Nueva York.

Achan llegó a Queens en mayo desde Venezuela con una visa humanitaria y dijo que espero la visa para hacer las cosas correctamente y así poder aprovechar las oportunidades que ofrece este país.

Con el deseo de empezar a colaborar a su hijo, Achan solicitó empleo como auxiliar de cocina en escuelas estudiantiles y ya fue preseleccionada. Ya tiene la fecha para la segunda entrevista. Además, planea hacer el curso para cuidadores de personas en la tercera edad. “Para ver en cuál de las opciones ofrecen más ventajas”.

En Venezuela Achan se dedicaba a vender toda clase de seguros. “Tengo mi licencia de la Superintendencia y tenía mi código, pero todo cambió. Las pólizas ya no se podían pagar con bolívares sino con dólares, por esta razón las compañías se fueron al piso porque la gente no tenía cómo parar una póliza”.

Pero no hay nada completo en la vida. Aunque Achan ya está disfrutando de la compañía de su hijo, ahora extraña enormemente a su madre de 94 años quien se quedó en Venezuela. “En los últimos años fui la encargada de cuidarla, ahora quedó a cargo mi hermano”.

Desde Nueva York, Achan seguirá colaborando con las necesidades de su madre, pero su enfoque mayor es apoyar a sus hijos para que sigan estudiando y cumplan sus metas.

A parte de su familia, Achan dijo no extrañar a su país porque las cosas han cambiado mucho y todo para peor. “Uno de los cambios que me afectó fue en el momento de mi retiro porque tuve que presentar unos documentos de prueba de mis empleos durante toda mi vida y cuando fui a buscar el comprobante de trabajo de esa compañía, ya había desapareció. Un ministerio que estuvo toda una vida y ya no existía”, recuerda Achan.

Por esta razón, Achan sólo logró la pensión por edad. “Es una pensión de $3 dólares que le dan a todas las personas al cumplir 55 años de edad, pero eso no alcanza para nada, escasamente puedo comprar dos harinas. Y aunque se usan bolívares allá, cuando uno va a comprar piden dólares. Allá está todo dolarizado”, dijo Achan.

En Queens, Achan se dedica a ser ama de casa y dice que en su tiempo libre se distrae navegando el Internet en su celular porque no le gusta ver televisión. “Antes iba al casino, pero hace mucho tiempo que no volví a hacerlo”, añade Achan.

Acerca de la situación migratoria de los venezolanos en los últimos años, Achan dijo que de ser un país de donde sus ciudadanos salían por turismo, ahora salen por necesidad. “Los buenos somos más, pero algunos han llegado para desestabilizar. Pienso que lo primero que debería hacer el gobierno para dejar ingresar a una persona es verificar si tienen un historial delictivo”, concluyó Achan.