
Ana Lucía Ayabaca disfrutando de su apartamento en Queens. Foto Gloria Medina
Por Gloria Medina. —
En la actualidad Ana Lucía Ayabaca disfruta de su tiempo libre con sus hijos, visitando familiares y amistades. También es reconocida entre la comunidad ecuatoriana por sus habilidades culinarias. Se podría decir que está viviendo su sueño americano, pero no siempre fue así. Para lograrlo tuvo que sobrepasar muchos obstáculos.
“Durante 17 años trabajé siete días a la semana, 12 horas diarias”, dijo Ayabaca, quien vive en Corona desde hace 10 años. “Ya me cansé de trabajar tanto. Ya mis hijos están aquí y no tengo tantas responsabilidades”.
Con un semblante relajado y un poco nostálgica, Ayabaca recuerda que desde los 15 años ya soñaba con venir a los Estados Unidos como lo hicieron sus hermanos, pero su sueño se vio truncado cuando su mamá no la dejó viajar. Le tocó quedarse y ayudar a su mamá en un mercado de Cuenca, Ecuador, en donde trabajaba como cocinera. “Aprendí mucho de mi mamá y fue cuando me di cuenta que eso de ‘chef’ era lo que realmente quería hacer”. Así transcurrió su vida en su país donde se casó y tuvo cuatro hijos, pero después de 20 años y de un divorcio, logró su travesía a Nueva York.
viajó sola, atravesó la frontera indocumentada y estuvo a punto de morir en el trayecto. “El viaje fue muy duro y traumatizante. Caí por una montaña al vacío, sentí que alguien me sostuvo y me quedé colgando. La gente con la que venía me dijo que fue un milagro que me haya salvado. Dios me dio la oportunidad de venir a este país y empecé a trabajar”, recuerda Ayabaca.
Se desempeñó como mesera, en limpieza, como manicurista, pero no se sentía a gusto, hasta que tuvo la oportunidad de trabajar en un restaurante como chef. Trabajó sin descanso con la única meta de conseguir los medios necesarios para poder estar junto a sus hijos nuevamente. “15 años después logré traer a tres de mis hijos, así que ahora aprovecho el tiempo con ellos y me doy el tiempo para recorrer las calles de Nueva York y conocer la ciudad”, dijo Ayabaca. Volvió a tener un hogar y procrear otro hijo en la Gran Manzana.
Uno de los consejos que esta emprendedora da a los que se esfuerzan tanto trabajando para cumplir sus metas es que “hagan valorar su trabajo y sus derechos salariales”. Y es que, en su afán por tener su familia unida nuevamente, Ayabaca permitió ser explotada laboralmente porque no tenía quien la guiara a entender y defender sus derechos. “Ahora que estoy mayorcita me doy cuenta del abuso laboral y uno no debe dejar pasar tantos años de abuso”, dijo Ayabaca.
Con esfuerzo, esta madre ha logrado lo que ha querido: llegó a USA, trabajó en lo que le gusta hacer y está junto a sus hijos. Para completar su sueño americano, quiere administrar su propio restaurante. Ya comenzó el proceso y es que después de su trabajo en un restaurante en Corona, Ayabaca prepara banquetes para ocasiones especiales a los que es contratada. Es conocida por sus clientes como ‘Morlaquita’, un término quechua que significa Cuencanita.
Su único obstáculo en este momento es ella misma porque dice sentir “miedo” a la incertidumbre como empresaria. “Siempre escuché que no lo lograría. Que no sería exitosa. Ahora yo misma me digo que no voy a poder, pero mis hijos me dicen que sí, que me anime a hacerlo”, reconoce Ayabaca.
Mientras se decide a emprender esa nueva aventura, Ayabaca disfruta salir a probar comida de otros países como los tacos y va a distraerse al casino.
De lo único que Ayabaca se arrepiente es de no haber viajado a Estados Unidos más joven y de haber estado separada de sus hijos por tantos años.

