El cemento no ha sido suficiente para deterner la fuga de petróleo en el Golfo de México.

La petrolera BP ha obtenido el permiso del Gobierno Federal de EE UU, a través de la guardia costera, para aplicar una inyección de lodo pesado y cemento con la que espera cerrar la tubería rota por la que emana el crudo al golfo de México desde hace 37 días. En el que ya es el mayor vertido de petróleo en la historia de Estados Unidos, BP cuenta con esa técnica como una última solución, después de los intentos fallidos de activar una válvula de sellado inactiva y taponar la fuga con campanas de acero y cemento.
La empresa, responsable de la plataforma que se incendió el pasado 20 de abril, en un accidente en el que fallecieron 11 personas, ha comenzado a partir de las 13.30, hora local (20.30, hora peninsular), a emplear la nueva técnica, una vez que se ha comprobado que las condiciones del lecho marino, a 1’5 kilómetros, eran propicias, ya que este método nunca antes había sido probado a una profundidad y presión semejantes. Según los técnicos de BP, tiene entre un 60 y un 70% de opciones de resultar exitoso. Pero la petrolera también ha matizado que habrá que esperar 24 horas para saber si la nueva estrategia tiene o no éxito, tal y como dijo el presidente de la compañía, Tony Hayward.
Diversas comisiones de investigación en marcha han revelado este miércoles que BP, además, cometió diversos errores de procedimiento en los momentos previos al accidente. Ordenó retirar unos lodos pesados que hubieran prevenido el ascenso de burbujas de gas metano a la superficie e ignoró los resultados, alarmantes, de una prueba de seguridad que la plataforma no superó.
Según dos miembros de la Cámara de Representantes, Henry Waxman y Joe Barton, la petrolera les ha remitido un informe en el que admite que sus trabajadores recibieron diversas señales de alarma que indicaban la existencia de gas ascendiendo por la tubería de evacuación del crudo. En ese documento también se da constancia de que se retiraron los lodos pesados antes de hora y se sustituyeron por agua de mar, inefectiva a la hora de evitar la explosión.
Tres horas antes, la válvula de seguridad no superó una prueba rutinaria, pero BP decidió seguir adelante con la extracción de crudo, después de comprobar que había otra técnica de prevención que funcionaba, aparentemente, con normalidad.
Antes de que BP enviara su detallado relato de las horas previas al accidente al Congreso, el director ejecutivo de la empresa, Tony Hayward, emitió un comunicado en el que se negaba a asumir la responsabilidad única y completa del accidente: “Aquí hay implicadas varias empresas, incluida BP, y es demasiado pronto -tampoco es competencia nuestra- decidir quién es culpable”.
El mecánico jefe de la plataforma, Doug Brown, testificó también este miércoles en una comisión organizada por la Guarda Costera y el Departamento de Interior en Luisiana que, en una reunión mantenida 11 horas antes del accidente en la Deepwater Horizon, un representante de BP ordenó que se retiraran antes de tiempo los lodos pesados de la zona de perforación. La ausencia de esos lodos pudo permitir el ascenso a la superficie a través de la tubería marina de una burbuja de gas metano, que originó el desastre.

Tomado de El País de España