La senadora Ramos y los panelistas sobre trabajo sexual y cannabis. Foto Javier Castaño

“No estamos incitando a que la gente fume marihuana o cualquier otra cosa, y tampoco estamos apoyando la explotación o el tráfico sexual”, dijo la senadora demócrata Jessica Ramos en reunión comunitaria el pasado 6 de febrero en Jackson Heights. “Queremos frenar la excesiva criminalización por posesión de marihuana contra las minorías, evitar el mercado negro de cannabis y que dos personas adultas puedan tener sexo de manera libre y segura”.

A esta reunión acudieron activistas y expertos en ambos temas. Tiffany Cabán, abogada, dijo que el 82% de los arrestos por posesión de marihuana son de las minorías y hay que acabar con el encarcelamiento de los negros y latinos. “Es un problema que tiene que ver con la discriminación en vivienda y educación y por eso debemos de cambiar el lenguaje”, dijo Cabán.

“El negocio de la marihuana debe de favorecer a las comunidades que han sufrido la discriminación”, dijo Raybblin Vargas de GreenWorker Cooperatives. “Tenemos que ayudarles a ingresar a este negocio con educación y abogando por sus derechos”, añadió Emily Ramos de High Mi Madre.

Para Anthony Posada, de Legal Aid Society, el problema comenzó con la criminalización de los mexicanos y los arrestos. “No necesitamos un zar que imponga reglas, sino mejores programas para los jóvenes y más trabajos. Crear préstamos e incentivos económicos para que haya justicia social y económica y no seguir favoreciendo a los ricos”, dijo Posada. La marihuana fue despenalizada el año pasado y es posible que se legalice.

Sexo

La senadora Ramos dijo que es imposible eliminar las trabajadoras sexuales, incluyendo las que se concentran en la Avenida Roosevelt. Bianey García, de Make the Road NY, habló de lo difícil que fue ofrecer su cuerpo en la Roosevelt después de ser abusada, discriminada y de estar tomando hormonas para el cambio de sexo.

Joselyn Castillo dijo que fue expulsada de tres trabajos cuando estaba haciendo la transición a mujer. “Me dediqué al sexo-servicio para sobrevivir y fui arrestada varias veces”, dijo Castillo. TS Candii, de DecrimNY, dijo que “también comencé a vender sexo para salvar mi vida”.

“Practiqué el sexo de sobrevivencia, para comer, pagar la renta y seguir con vida”, dijo Jared Trujillo de Legal Aid Society. “Sufrir un arresto se convierte en un problema de inmigración, de deportación y además de discriminación en el trabajo y las redes sociales. Esto debe terminar”, dijo Trujillo.

Los asistentes criticaron la Sección 240.37 del código penal estatal que le otorga facultades a la policía de arrestar a alguien por vagancia con el fin de prostituirse. “No podemos caminar por la Roosevelt después de las 10 de la noche porque nos arrestan por el simple hecho de estar allí”, añadió Castillo.

La senadora Ramos y algunos de sus colegas presentaron el año pasado un proyecto de ley para descriminalizar el trabajo sexual. Si pasa, Nueva York sería el primer estado en lograrlo.

Javier Castaño