Cristina Aguiar. Fotos cortesía

Este me se realizó el seminario “Diplomacia, Ética y Comunicación”, presentado por la Asociación Millenneum Press, Inc., a nombre del Congreso Hispanoamericano de la Prensa y organizado por el Lcdo. Amín Cruz, Ministro Consejero de República Dominicana con asiento en Las Naciones Unidos, en Nueva York.

El seminario fue de tres partes. El tema Diplomacia fue el escogido para comenzar, el cual fue presentado por la Dra. Cristina Aguiar, Vice-Ministra, Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria de la Misión de República Dominicana ante la ONU. La Dra. Cristina Aguiar presentó los términos que definen la diplomacia y cómo se debe interpretar, asegurando que no es un tema neutro, y que por lo tanto tiene sus controversias, aunque explicó que es un esfuerzo de todos los sectores: políticos, privados, empresariales y la población.

De acuerdo a la Dra. Aguiar, en esta profesión se debe subir por escalafones, lo cual está respaldado ahora por el decreto presidencial que dicta la profesionalización de los funcionarios y las funciones públicas, para asegurar la permanencia del profesional, ejerciendo el trabajo que tiene como término final la prosperidad y seguridad del país al que se sirve, recordando que la diplomacia es un instrumento pacífico de la Política Exterior y que se realiza a través de los diplomáticos, del cual el jefe es el presidente del país.

La Dra. Aguiar dijo que hay que tener vocación de servicio para servir al estado sin que sea la remuneración personal la motivación principal. También señaló que para este trabajo pluridisciplinario se necesitan otros profesionales como economistas, demógrafos, sociólogos, psicólogos, etc., a los cuales hay que especializar en la materia de diplomacia, así como también le dio importancia al uso de la tecnología ya que ésta afecta el desarrollo de esta profesión, siendo imperativa para encontrar más y mejores oportunidades de negociaciones y hasta para evitar posibles conflictos.

El segundo tema de esta conferencia, Ética, fue expuesto por el Embajador, Dr. Reynaldo Rafael Espinal Núñez, Director de la Escuela Diplomática y Consular Dominicana, quien empezó su charla definiendo el término de origen griego como una filosofía moral del individuo que lo llevaba a trabajar constantemente para modelar su vida a forma de ser ejemplo para los demás y dar razón de sus actos donde se aprende a tomar decisiones prudentes y justas, pensando antes de actuar, para deliberar correctamente dentro del marco de la vida personal entera, como un ejercicio reflexivo para estudiar si le conviene al individuo y si le conviene a los demás, eligiendo el comportamiento correcto, en busca de la felicidad, que nos forja el carácter o destino, de manera que el ideal del virtuoso es la búsqueda de la excelencia, reconociendo que la ética es libertad de la mano de la responsabilidad.

Raynaldo Rafael Espinal Núñez.

En cuanto a la ética en la diplomacia dijo que se necesita veracidad, transparencia y temperancia o control de sus acciones, como parte de la inteligencia racional. La prudencia, la probidad (haber sido probado de no haber usado la oportunidad para hacer lo que no se debe); la honestidad personal y la magnificencia o grandeza de espíritu para no ser derrotado y la audacia, sin temeridad, sabiendo que ha elegido la profesión correcta de acuerdo a tus destrezas.

Las cualidades intelectuales para ser un funcionario datado, dijo, son inteligencia atenta y aplicada para ser vigilante; capacidad de penetración para llegar hasta el fondo del corazón; tener recursos para resolver las dificultades; mostrar ingenio para buscar soluciones; tener humor estable y tranquilo para escuchar atentamente hasta el final y ser accesible y abierto para todos sin olvidar ser cortés, gentil y agradable.

En cuanto a las cualidades del corazón, se debe ser humilde, sin pedantería y hablar siempre de lo que piensa el país y no su persona. Tener representación, informar buscando las fuentes fidedignas, proteger a sus compatriotas en las negociaciones de las cuales se deben obtener los mejores intereses del país manteniendo la buena reputación para lo cual es esencial el buen juicio.

En resumen, entendí, en la ética se necesita libertad, sinceridad, educación, tolerancia, cautela y mucha paciencia para aceptar los desafíos, entre los que mencionó la globalización y la solidaridad para ver dónde queda el ser humano en este proceso. Recordó a Protágora quien decía que todo debe ser/hacerse en pro del ser humano con gran patriotismo, lo que quiere decir amor a las raíces y defensa de la identidad del país. Otros desafíos para los diplomáticos son el mundo de los refugiados, los religiosos y los terroristas, que no son diplomáticos buenos.

En tercer término, y para cerrar el seminario-curso, intervino el Lcdo. Gilberto Crespo y Crespo, Presidente de la Confederación de Periodistas Ecuatorianos, Capítulo de NY, Ex-catedrático de comunicación de la Universidad de Guayaquil y articulista en varios medios de comunicación aquí y en su país, Ecuador, y quien ha participado en varios congresos, habiendo sido reconocido por su labor altruista en pro de los derechos humanos.

Al Lcdo. Crespo le tocó hablar de la comunicación y comenzó su disertación con las palabras de Benito Juárez, “El respeto al derecho ajeno es la paz”, esa paz que buscamos siempre –refirió- en especial la que deben buscar los comunicadores con ética, aunque la tecnología ha variado en este nuevo siglo, pero como dice Gabriel García Marque, “Una pantalla no me va a enseñar nunca”, así que ese no será el punto débil de un buen periodista, expresó Crespo.

En su turno especificó que el periodista debe denunciar a quien no defiende o protege los derechos comunes, especialmente “cuando los principios de respeto a la voluntad popular quedan en los escritorios de los hombres de uniformes, y la ética periodística indica ser fiel y honesto, sabiendo vivir determinando lo conveniente (Sabater)…No es fácil entrar a la corrupción, lo difícil es salirse de ella”, dijo firmemente Crespo, agregándole la pregunta de por qué ser periodista si hay otras profesiones y en ésta hay que denunciar lo que pasa o no ser periodista.

Durante su alocución en la que aclaró las responsabilidades de un buen comunicador, fue obvio el ataque al clero y su poder escondido, para terminar reconociendo que el dinero se impone en los medios de comunicación coartando la libertad de expresión existente hasta tanto se reciban recursos; “pero para eso están los periodistas con ética que conocen los términos de la diplomacia, para advertir sobre el proceso en que vivimos y entender que es la hora del auténtico periodista, el que defiende los pueblos sabiendo que…La verdad nos hará libres”, terminó diciendo el Lcdo. Crespo.

Verdaderamente que fue una tarde llena de conocimientos y aclaratorias para la mayoría de los asistentes que llenamos la sala de conferencias del Consulado General de la República Dominicana, en Manhattan, adonde tuvo que ser trasladado el evento luego de que los directivos de Columbia University llamaran al organizador, a las 3:30 de la tarde del viernes, para decirle que no podrían usar los salones de la entidad médico-educativa debido a que el número de inscritos había sobrepasado la capacidad de la sala de conferencias contratada, según nos dijo el compañero Cruz.

De todas maneras el evento se realizó correcta y completamente, gracias a la cortesía del Cónsul Dominicano en NY, el Honorable Rafael Evans y el grupo de trabajadores de la Misión que sirvió de anfitrión, junto a los miembros del Congreso Hispanoamericano de la Prensa, entre ellos el periodista Frank Castro, Ydelfonso Lagares, Primer Vicepresidente y Luis Mendoza, Segundo Vicepresidente.

El público que asistió al seminario de periodismo y diplomacia.

Sirvió de maestro de ceremonias y moderador el comunicador Manuel Ruiz, productor de televisión. Al final de las conferencias hubo un interminable ciclo de preguntas y se entregaron los diplomas que cumplieron con el propósito de otorgar esta certificación en Diplomacia, Ética y Comunicación a los asistentes e impulsar la presencia y participación de nuestras comunidades latinoamericanas en el gran escenario internacional, quedando el compromiso de repetir éste y otros seminarios de diferentes niveles que permitan a los radicados aquí beneficiarse de la Escuela de Diplomacia y Consular de nuestro país.

El acto terminó pasadas las 7 de la tarde con un brindis y fotos de los asistentes, los conferencistas y el comité organizador.

Por: Lissette Montolío