Ahora la mayoría de los congresistas de los Estados Unidos son republicanos.

El ex representante federal Lincoln Diaz-Balart, quien hizo de la inmigración un tema característico de su carrera congresual, advirtió a los conservadores ansiosos de atraer a los votantes hispanos que el Partido Republicano no ganará poder si se considera que está en contra de los inmigrantes.

Los comentarios de Diaz-Balart fueron hechos el viernes en una conferencia celebrada en Coral Gables presidida por él y el ex gobernador de la Florida Jeb Bush, quien advirtió también que el Partido Republicano sería “increíblemente estúpido” si ignora a los hispanos, quienes constituyen el grupo minoritario de más rápido crecimiento en la nación.

El grupo recién fundado Hispanic Leadership Network, una rama de los organismos conservadores American Action Network y American Action Forum Acción Americana, celebró su conferencia inaugural en el Biltmore Hotel, con la intención de capitalizar en el éxito nacional de los republicanos en elegir hispanos a cargos a nivel estatal en noviembre, incluyendo al senador republicano por la Florida Marco Rubio.

No obstante, encuestas nacionales a boca de urna mostraron que los demócratas tenían una ventaja de dos a uno sobre los republicanos entre los votantes hispanos, lo cual podría resultar una tendencia preocupante para los republicanos que quieren derrotar al presidente Barack Obama el próximo año.

Aunque sólo un contendiente potencial a la presidencia en el 2012 –el ex gobernador de Minnesota Tim Pawlenty– asistió a la conferencia, la misma atrajo la atención de los medios de prensa nacionales. El evento, de dos días de duración, fue presidido por Bush, quien es una de las figuras políticas más populares de la Florida y un candidato mencionado frecuentemente para altos puestos.

Los republicanos celebraron las victorias en noviembre de Rubio y del gobernador de la Florida Rick Scott, quien ganó a pesar de su posición dura hacia la inmigración. Pero sus triunfos ocurrieron en un año que favoreció grandemente al Partido Republicano, y Diaz-Balart alegó el viernes que el éxito a largo plazo del partido dependerá de cómo los republicanos enfrenten el tema de la inmigración en el futuro.

“Si el público empieza a percibirnos como un partido antiinmigrante, Estados Unidos, que es un país de inmigrantes, nunca nos permitirá que seamos el partido de la mayoría”, subrayó Diaz-Balart, republicano de Miami, que se retiró de su cargo el año pasado.

Ya un grupo de trabajo secreto en el Congreso ha redactado una legislación para reformar las leyes de inmigración, pero rejuegos políticos han impedido el avance de la propuesta, afirmó Diaz-Balart. Criticó a los demócratas por no haberse esforzado por lograr la reforma, como lo prometió Obama durante su candidatura, aunque los republicanos tampoco aprobaron cambios bajo la presidencia de George W. Bush.

“Yo creo que este problema se puede resolver”, comentó Diaz-Balart. “Pero hay que bajar los decibeles. El respeto tiene que ser nuestra prioridad número uno”.

Bush también hizo un llamado a un cambio en el discurso de su partido. Sin mencionar directamente la reforma de inmigración, sugirió que los conservadores atraigan a los hispanos por medio de promover un tono de conversación política cortés y un mensaje amplio e inclusivo.

No es suficiente compartir los valores de los votantes hispanos si las discusiones políticas involucionan hasta convertirse en “ellos contra nosotros”, señaló Bush, y agregó que demasiado a menudo los políticos cambian su mensaje erróneamente cuando hablan a un grupo minoritario.

El ex gobernador urgió además a sus correligionarios a que usen el poder de sus cargos para colocar a hispanos calificados en puestos de juez, comisionados y juntas directivas antes de la época de campañas, “cuando la gente no está prestando atención”, y a que recluten a hispanos conservadores para que se postulen a cargos electos.

“Es importante darse cuenta de que la población hispana, que es la población de más rápido crecimiento en el país, será además con el tiempo la población de votantes de más rápido crecimiento”, indicó Bush, quien habla un español perfecto y cuya esposa nació en México. “Sería increíblemente estúpido a largo plazo ignorar el floreciente voto hispano”.

Pawlenty, quien está de gira por el país promoviendo sus memorias políticas, evitó tocar detalles del tema de la inmigración y dijo solamente que tiene que ser abordado “teniendo en cuenta de que el estado de derecho es uno de los principios fundamentales de nuestra nación”.

“El sistema tiene que ser legal, razonable y organizado, y eso no es lo que tenemos en estos momentos”, añadió Pawlenty, sin sugerir cómo arreglarlo.

Scott, quien se comprometió a apoyar una política de línea dura al estilo de la de Arizona contra la inmigración ilegal en la Florida, evitó el tema cuando habló en la conferencia en la noche del jueves.

El Nuevo Herald