El escritor peruano Mario Vargas Llosa, Nobel de Literatura 2010. Foto Americas Society.

Varios escritores latinos como Marcela Alvarez, José Carvajal y Luis Alemani reflexionan sobre la obra y la vida del nuevo Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa. ‘El sueño del celta’, la más reciente novela de Mario Vargas Llosa, será publicada el 3 de noviembre. Publisher: Santillana USA y disponible en la Librería Barco de Papel, con sede en Jackson Heithts, Queens. Tel:  718-565-8283

Mario Vargas Llora, un Nobel explosivo
Por José Carvajal

¿Acaso vale la pena sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa? A mí me une al Nobel, además de mi eterna admiración por su obra, conversaciones e intercambios de saludos en ferias de libros.

Nunca antes la Academia Sueca había hecho tanta justicia como ahora, concediéndole el máximo galardón de las letras mundiales al novelista peruano, 28 años después de haber hecho lo propio con el colombiano Gabriel García Márquez. En otras palabras, como escribió el joven escritor Rafael Rodríguez Hernández en su página de Facebook, “América Latina nueva vez ha hecho ‘Boom’”.

En realidad, la figura de Mario Vargas Llosa hizo “boom” hace mucho tiempo, cuando ganó en 1962 el Premio Biblioteca Breve, otorgado por la editorial Seix Barral; aunque la detonación mayor se hizo sentir cuando el ya famoso novelista decidió romper a principios de los años setenta con el régimen de Fidel Castro, por el histórico Caso Padilla.

Desde entonces Vargas Llosa ha sido blanco de ataques por sus ideas neoliberales y por ser un gran defensor de las libertades, además de crítico acérrimo de las dictaduras y los regímenes totalitarios de América Latina.

Descubrí sus obras cuando yo estudiaba Literatura en la universidad en Nueva York, y desde entonces no concibo el mundo literario sin él; como tampoco se lo concibe sin ninguna de las otras figuras del Boom latinoamericano (Julio Cortázar, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez) que sorprendieron al mundo con una maquinaria de imaginería que al parecer tuvo su origen en una oportuna fricción de culturas europeas y americanas. Esos escritores se convirtieron, gracias a una literatura española en crisis, en la salvación intelectual de ambas orillas. Europa abrió las puertas, y América le prestó los huéspedes, que como buenos invitados supieron ganarse la confianza, el aprecio y el respeto de sus anfitriones, por su dedicación y perseverancia. Fueron a Europa a descubrir que la literatura podía ser un oficio tan remunerativo como cualquier otro al nivel internacional.

De modo que cuando hablamos de cualquiera de los escritores del Boom, la literatura se institucionaliza con nombres propios. Que de los cuatro pilares dos se hayan ganado el Nobel, es más que un hecho histórico y un acontecimiento del que vale la pena alardear todo lo que se pueda.

Por eso creo que en esta ocasión es válido sacar de los cajones y desempolvar todo lo que nos une al nuevo Premio Nobel de Literatura. Y no sólo de los cajones, sino también de la memoria.

La primera vez que vi en persona a Vargas Llosa le tuve pena, porque le observé algo cansado, con el semblante de un hombre que había llegado de un largo viaje de trabajo por Europa. Aquella noche firmó más de 800 libros a una multitud de lectores que atiborró la sala donde el colosal peruano había dictado una conferencia. La gente no sólo acudió a ver su escritor favorito, sino que quiso aprovecharlo al máximo para que éste le firmara hasta cuatro y cinco ejemplares de las primeras ediciones de sus obras. Cuando lo entrevisté al día siguiente de la exitosa noche, el autor de “La ciudad y los perros”, “Conversación en La Catedral” y tantas novelas memorables tenía ampollados los dedos en los que acomodaba la pluma para rubricar los ejemplares de sus fervientes lectores.

Aquella mañana hablamos de muchos temas publicables y no publicables. Los publicables aparecieron en la prensa y luego salieron en un libro de entrevistas con más de una veintena de escritores latinoamericanos que edité cuando existía todavía la Agencia Internacional de Noticias Literarias Librusa, que fundé y dirigí por ocho años desde Miami.

Cuando le pregunté si soñaba con el Premio Nobel, Vargas Llosa respondió como sólo puede hacerlo un escritor comprometido con su oficio: “No, no sueño con el premio Nobel. Yo creo que ese es un sueño que puede ser bastante perjudicial para un escritor porque, si piensa demasiado en el Nobel, empieza a comportarse como un candidato al premio Nobel, y yo creo que eso es malo para el trabajo literario. El premio Nobel… pues es una recompensa que si llega un buen día, tanto mejor. Qué mejor halago para un escritor… pero un escritor no debe dejar que ese tipo de ambición se filtre en su conducta, porque yo creo que el resultado es profundamente perjudicial para la obra”.

En la misma entrevista hice a Vargas Llosa quizá una de las preguntas más incómodas para él: ¿Qué fue lo que ocurrió realmente entre usted y García Márquez? ¿Por qué fue que se enemistaron? Y él me respondió: “Bueno, eso vamos a dejárselo a los historiadores…”

Y la historia es definitivamente justa. Sin duda el Nobel de García Márquez es ahora mucho más importante de lo que era antes de ganarlo Mario Vargas Llosa. El estallido será eterno.

¿De Gabo o de Mario?
Ulises
Luis Alemany | Madrid

«Cuentas iguales», se dijo que había escrito ayer Gabriel García Márquez en su twitter en alusión al Nobel de Literatura de Mario Vargas Llosa. Sonaba desafiante, ¿verdad? Algo así como ‘ven a por mí si te atreves, ahora que ya eres un hombre‘. Y nosotros que pensábamos que las enemistades, con el tiempo, se diluían y se dulcificaban… Luego, resultó que todo había sido una confusión y que García Márquez prefería guardar silencio.

No hay que dedicar demasiado tiempo a recordar la vieja historia de la amistad convertida en hostilidad entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Un día, aparecieron casi de la mano en las librerías con dos libros formidables.

Después, los dos se instalaron en Barcelona, compartieron agente, se hicieron amigos y hasta trabajaron juntos (vease ‘Historia de un deicidio’, de Vargas LLlosa)… Hasta que se les acabó el amor. Se veía venir: uno tenía maneras de galán a la antigua, llevaba el pelo corto, vestía con sobriedad, era sistemático e hiperriguroso; el otro era pequeño y velludo, llevaba camisas psicodélicas, le gustaba hacer amigos y salir de noche… Demasiado diferentes. Fidel Castro los separó cuando puso a prueba su fidelidad a la Revolución (caso Heberto Padilla; Mario se plantó, Gabó se mantuvo y hasta ahora) y puede que hubiera algo más, algo más personal. O eso se cuenta. El asunto, en cualquier caso, terminó en un puñetazo en la cara de Gabo.

Y mientras, a los lectores de sus novelas se les quedó el corazón roto, como a los hijos de una pareja que se separa. ¿Con quién os queréis ir a vivir? Durante años, se dio por hecho que Mario era muy bueno, pero que el verdadero genio era Gabo. Su nobel, el de 1982, dio rúbrica a esa ligera superioridad para el colombiano, que además era más simpático y más de izquierdas. Pero ahora, con las «cuentas iguales», corre el rumor de que ‘Conversación en La Catedral’ envejece mejor que ‘Cien años de soledad’. Así que se reabre la cuestión: ¿usted con quién va; con Mario o con Gabo?

Palou: «Mientras Gabo se repitió hasta el silencio Vargas Llosa siguió experimentando: hoy es un escritor joven, vivo, indispensable»

El novelista mexicano Pedro Ángel Palou responde en un correo electrónico: «Han corrido muchos años desde que Gabo obtuviera el Nobel. Las quinielas no pasaban por América Latina. Hoy lo obtiene Marito, quien ha hecho de la novela como género una filosofía y ha escrito, al menos, dos de las más grandes novelas de la lengua española, ‘Conversación en la Catedral’ y ‘La guerra del fin del mundo’. Mientras Gabo se repitió hasta el silencio Vargas Llosa siguió experimentando: hoy es un escritor joven, vivo, indispensable». Esta claro ¿verdad?

Su colega uruguaya Cristina Peri Rossi está menos segura. «Como lectora, no podría definirme. ‘Cien años de soledad’ y ‘El coronel no tiene quien le escriba’, que son dos novelas muy diferentes, me parecen suficientes para decir que Gabo no es peor novelista que nadie. Pero, en cambio, me irrita un poco su negativa a abordar temas urbanos y contemporáneos. La entiendo, sé que es legítima, pero me faltan». Y eso sí que se puede encontrar en Mario Vargas Llosa. «De Mario me entusiasma su afán por hacer de la literatura una investigación, por ir más allá en cada lectura y en cada libro. También me gusta la manera en la que asume el papel de intelectual. Puedes estar de acuerdo con él o no, pero toma riesgos«. O sea, que victoria a los puntos para el peruano: «No, no, ¡yo no he dicho eso!», ríe Peri Rossi, que, por cierto, caba de recibir el premio de relatos llamado… Mario Vargas Llosa-NH.

Otro premiado reciente (David Torres, Premio de Novela Ciudad de Logroño) da la cara por el colombiano: «Vargas Llosa es muy muy bueno y yo me he alegrado mucho por el Nobel. Pero es que García Márquez es, quizá, el mejor narrador que queda vivo, el que maneja los tiempos con más maestría. Sus novelas faulknerianas del principio de la carrera me parecen absolutamente superlativas. El problema de Gabo es que tenemos que olvidar sus últimas obras, que son bastante menores… Y olvidar sus imitadores, que son nefastos«. ¿Y Mario? «No es que me guste ‘Los cachorros’. Es que me parece un libro perfecto. ‘La ciudad y los perros’ me gusta mucho. ‘La tía Julia y el escribidor’ es una delicia. Y ‘La guerra del fin del mundo’ es un novelón, aunque casi nadie se acuerde de ella. ‘Conversación en La Catedral y ‘La casa verde’ me parecen más forzadas; lo experimental molesta… En serio, me parece buenísimo. Pero es que la comparación con García Márquez es una puñeta».

Mario Vargas Llosa gana Nobel de Literatura
Marcela Álvarez, editora de TintaFresca

La Academia Sueca otorgó el premio Nobel de Literatura 2010 al escritor peruano-español Mario Vargas Llosa, de 74 años. Al anunciar al ganador, la Academia Sueca alabó al prolífico autor por su “cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia, sublevaciones y derrotas del individuo”.

Reconocido como una de las plumas más notables en lengua española, Vargas Llosa ha escrito más de 30 libros, ensayos, artículos y obras de teatro. Su trabajo ha sido traducido a una treintena de idiomas.

“Es un premio a la maravillosa lengua española en la que escribo”, dijo Vargas Llosa, muy emocionado ante una sala abarrotada de periodistas en el Instituto Cervantes de Nueva York, institución de la cual es miembro del consejo editorial. Vargas Llosa habló en español, inglés y en francés al nutrido contigente de medios internacionales que prácticamente lo asaltaron, por decirlo así, en la casa de Cervantes. Muy cerca, se encontraba el ex presidente peruano Alejandro Toledo, de paso para una conferencia sobre las comunidades indígenas.

TintaFresca se unió a Vargas Llosa en este momento especial. Al consultarle sobre lo que significa este premio para los hispanos en Estados Unidos, en momentos de ola antiinmigrante, y qué le gustaría que entienda nuestra comunidad, el escritor: “A mi me gustaría que los hispánicos de Estados Unidos sean aceptados y sean reconocidos por lo que son, como gentes que han contribuido extraordinariamente al progreso, a la prosperidad de este país, y al mismo tiempo a los hispánicos les diría que deben sentirse orgullosos de la cultura que traen consigo, que es una cultura rica, que es una cultura diversa, que es una cultura de alguna manera los asocia a una tradición maravillosa donde hay gentes como Cervantes, como Góngora, como Quevedo, como Borges, como Octavio Paz, como García Márquez, en fin, un abanico muy grande de escritores que han enriquecido extraordinariamente la imaginación, la fantasía de nuestro tiempo.”

Sobre el aporte de los hispanos, agregó “creo que el mundo en el que vivimos es mundo donde cada vez más se van a interconectar, coexistir y mezclar las culturas. Está de alguna manera representada en Estados Unidos por esa comunidad de origen hispánico que hoy día es muy numerosa, que ha convertido a Estados Unidos es uno de los países donde se habla más extendidamente la lengua española, ¿ah?….Así que, en fin, les diría muchas cosas más”.

“Pensé que era una broma”
La noticia le llegó a las 5:30 de la mañana del jueves 7 de octubre en Nueva York, mientras preparaba su próxima clase en la Universidad de Princeton donde es profesor visitante. Estaba sumergido releyendo El reino de este mundo del cubano Alejo Carpentier, “un libro que recomiendo muchísimo”, cuando su esposa Patricia le acercó el teléfono “Pensé que era una broma”, dijo en alusión al escritor italiano Antonio Moravia. “En ese momento me acordé de una broma que le hicieron a Moravia, que le llamaron y le dijeron que había ganado el Nobel. Empezó a celebrarlo y luego era una broma. Le dije a mi esposa Patricia, si esto es una broma, mejor que no se lo digamos aún a nuestros hijos”, dijo entre risas.

Al momento de las dedicaciones y los agradecimientos, Vargas Llosa mencionó de manera especial a España, el país “que me ayudó a ser escritor. España me reconoció la nacionalidad y me evitó ser un paria. España no era un país mío, y se ha vuelto mío. Lo quiero muchísimo”. Al mismo tiempo, no dudó en aclarar que sigue siendo peruano. “El Perú soy yo. Soy peruano, aunque Fujimori no me reconocía como peruano y me quería quitar la nacionalidad”. También recordó al poeta, escritor y editor Carlos Barral, quien publicó su primera novela, La ciudad y los perros, y Carmen Balcells, su agente literaria.

Conocido por su intensa actividad política en contra del poder y la corrupción en América latina, señaló que “la buena literatura, al despertar el espíritu crítico, genera ciudadanos más libres” y dejó en claro que el Nobel “es un premio literario principalmente. Espero que me lo hayan dado por mi obra literaria, más que por mis opiniones políticas. Estoy en contra de las dictaduras y en favor de la libertad”, dijo al ser consultado por sus críticas en contra de las dictaduras y sus inclinaciones políticas.

De su vida ahora en adelante, el autor de La fiesta del Chivo agregó que “el premio no cambiará mi escritura. El Nobel sí cambiará mi vida diaria, pero trataré de sobrevivir.”

Selecto G7
Con este premio, Vargas Llosa se une al exclusivo grupo de escritores en lengua española que han ganado el preciado premio Nobel:

José de Echegaray (España, 1904)
Gabriela Mistral (Chile, 1945)
Juan Ramón Jiménez (España, 1956)
Miguel Ángel Asturias (Guatemala, 1967)
Pablo Neruda (Chile, 1971)
Gabriel García Márquez (Colombia, 1982)
Camilo José Cela (España, 1989)
Octavio Paz (México, 1990)

Breves datos biográficos
Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú el 28 de marzo de 1936. Escritor, político y periodista. Pasó su infancia entre Bolivia y Perú. En 1952 escribió la obra de teatro La huída del Inca, que se estrenó en Lima. Estudió Letras y Derechos en la Universidad de Lima. En 1958 ganó la beca de estudios “Javier Prado” en la Universidad Complutense de Madrid, donde obtiene el título de Doctor en Filosofía y Letras. Un año después se muda a París donde colabora en diversos medios hasta que logra entrar en la Agencia France Press y más tarde en la Radio Televisión Francesa.

En la ciudad del Sena conoce a varios escritores latinoamericanos. Entre 1965 y 1971 integra el consejo de redacción de la revista cubana Casa de las Américas y forma parte del jurado de los premios Casa de las Américas. También viaja a Nueva York invitado al Congreso Mundial del PEN Club y posteriormente se instala en Londres, donde es profesor de Literatura Hispanoamericana en el Queens Mary College. Fue traductor de la UNESCO en Grecia. Hasta 1975 Vargas Llosa vivió entre París, Londres y Barcelona. En 1975 es elegido Miembro de la Real Academia Peruana de la Lengua. En 1976 es nombrado presidente del PEN Club Internacional hasta 1979. En 1986 gana el Premio Príncipe de Asturias. En marzo de 1993 obtiene la nacionalidad española, sin renunciar a la peruana. Al año siguiente es nombrado miembro de la Real Academia Española y obtiene el Premio Cervantes.