Por segunda vez durante sus casi dos años en el cargo, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo uso del poder de veto.

El mandatario rechazó un proyecto de ley que la Casa Blanca considera que podría hacer más difícil para los dueños de casas, hacer frente a los juicios hipotecarios.

La medida se produce pocos días después de que se conocieran noticias sobre ejecuciones hipotecarios realizadas en forma errónea, sobre las cuales algunos congresistas han comenzado a pedir investigaciones.

La Casa  Blanca informó que el presidente devolvió la propuesta legislativa a la Cámara de Representantes, para una mayor discusión sobre cómo la iniciativa afectaría la crisis de hipotecas.

La medida demandaba a las cortes aceptar documentos notariados en otros estados, incluyendo aquellos estampados en números masivos usando computadoras, una práctica que según los críticos, ha sido usada inadecuadamente para acelerar los procedimientos ejecutivos hipotecarios.

Funcionarios del gobierno del presidente Obama expresaron preocupación porque el proyecto significa eximir a los bancos de su responsabilidad por documentos de hipotecas preparados indebidamente.