El aguacero no cesaba. El agua se empozaba en las calles y las veredas, pero los dueños y trabajadores de los talleres de mecánica de Willets Point estaban en pie de lucha. Con carteles en mano, bajo el techo de uno de los talleres, los dirigentes gritaban “Sí se puede”, dando así comienzo a su huelga de hambre en contra del desalojo de sus negocios.

Justo en frente de la entrada principal de CitiField, cerca de 30 persona representando 20 talleres de mecánica de la Sunrise Cooperative comenzaron el lunes 1 de junio una huelga de hambre indefinida para protestar en contra de la orden de la ciudad para que desalojen sus establecimientos. Los dueños de talleres piden que se aplace la fecha límite tres o cuatro meses hasta que se construyan los nuevos locales.

“No es que no nos queremos ir. Es que no tenemos a dónde ir. La ciudad nos está fallando”, dijo Ramón León, dueño de un taller de mecánica la calle 38. “No sé cómo van a hacer pero nosotros no vamos a salir. Vamos a defendernos hasta con sangre”.

“Nosotros no podemos pelear contra el jefe de policía. Si el marshall nos da la orden nos tenemos que ir, aunque está mal”, dijo el dueño Espencer Flores, que tiene un taller la calle 39. Flores dijo que aún quedan talleres en la primera fase cuyos casos siguen en la corte y se quedarán en sus puestos. Para Flores no tiene sentido que los demás van a ser desalojados.

Trabajadores de Willets Point en el taller en donde se declararon en huelga de hambre. Foto Percy Luján

Trabajadores de Willets Point en el taller en donde se declararon en huelga de hambre. Foto Percy Luján

En marzo pasado, la cooperativa firmó un acuerdo con la Corporación de Desarrollo Económico de la ciudad en el que acordaban desalojar sus negocios para después ser relocalizados en el Bronx. El grupo recibió $5.8 millones de la ciudad para ser usados en sus nuevos locales en la Avenida Leggett de Hunts Point en el Bronx. Pero la construcción de los talleres nunca se dio ya que el Departamento de Edificios retrasó la construcción de nuevos talleres citando violaciones en el nuevo edificio, lo que los dirigentes de la Sunrise Cooperative catalogaron como algo “sospechoso”.

El acuerdo especificaba que la Corporación de Desarrollo Económico daría $4.8 millones, los inversionistas del nuevo proyecto, el Queens Development Group, darían $960,000, la Sunrise Cooperative solo pagaría $143,000 y se tendría que mudar el 1 de junio.

A pesar que la Corporación de Desarrollo Económico prometió a los dueños de los talleres que sus nuevos establecimientos serían construidos antes de la fecha límite del desalojo, esto nunca fue parte del acuerdo firmado. Después de la firma del acuerdo, la Corporación de Desarrollo Económico depositó $2,625,000 en la cuenta del Urban Justice Group, los abogados de la cooperativa.

“Estes es un problema del Departamento de Edificios. Ellos necesitan dar la aprobación para el comienzo de la construcción”, dijo Marco Neira, presidente de Sunrise Cooperative. El Departamento de Edificios dijo a través de un vocero que la cooperativa aún no ha solicitado el permiso de construcción y otros permisos.

Neira también aprovechó el momento para echarles la culpa a los abogados del Urban Justice Center por no aconsejarles mejor. “Todos estos problemas comenzaron cuando nos dijeron que firmáramos el acuerdo de arrendatario sin leer primero el acuerdo”, dijo.

Neira instó a la concejal Julissa Ferreras a escuchar sus demandas como les prometió en noviembre pasado.

Percy Luján