José Guzmán trabaja en construcción para sostener su hogar. Foto Danny Mendoza

A las afueras de una de las estaciones de tren en Queens, se encontraba José Guzmán Camacho, trabajador de construcción de 32 años de edad. Iba de prisa porque tenía que regresar a su trabajo.  Vestía un chaleco color verde lima, un casco blanco y un suéter gris debajo del chaleco. Las altas temperaturas de la última semana de mayo no impidieron que vistiese una indumentaria que es requerida para poder realizar su trabajo.

“Fue por medio de un amigo que empecé a trabajar en construcción”, dijo Guzmán, quien apenas lleva siete meses en este oficio. “La paga es buena. El trabajo es tranquilo, pero es duro”. Antes trabajó en un supermercado. “He tenido varios trabajos”. El haberse desempeñado en varios trabajos le ha ayudado a crecer como persona.

Guzmán dijo que la ciudad de Nueva York los apoya y que conoce muy bien sus derechos. Se dedica a realizar demoliciones y que hasta el momento sus ingresos son más altos que en otros trabajos. En los siete meses que lleva trabajando en construcción ha aprendido bastante de esta profesión. “Tengo ganas de aprender más para en un futuro abrir mi propia empresa de construcción”, dijo este latino con visión emprendedora.

Guzmán tiene dos hijos y está casado. Sus ingresos le ayudan a sustentar su hogar, pero reconoce que el  trabajo “es mucho más pesado que en el supermarket”. El oficio de construcción es un trabajo muy físico y “el jefe siempre está viéndo que hagamos el trabajo bien”. Para Guzmás, la construcción requiere de gran concentración con el fin de evitar accidentes.

Guzmán es un hombre hogareño y en su tiempo libre trata de disfrutar de su familia, de salir a los parques, aunque no es fanático del deporte. “La verdad es que el fútbol no me gusta. Prefiero ver televisión con mis hijos”, añadió Guzmán vistiendo su casco protector de construcción.

Danny Mendoza