Gonzalo Montalvo Sánchez en una estación del tren en Queens. Foto Danny Mendoza

“Esta ciudad me ha cambiado completamente, me ha hecho más responsable”, dijo Gonzalo Montalvo Sánchez, 37, trabajador de construcción. Montalvo recordó su historia en la ciudad de Nueva York como inmigrante y lo que tuvo que recorrer para encontrarle una razón a todo lo que dejo atrás.

“Con tan solo 18 años, dejé mi país y con una maleta llena de sueños llegué a Nueva York”, dijo Montalvo. Desde niño tenía la ilusión de estudiar electrónica, pero no puedo cumplir con su cometido. Las ansias de sobrevivir en Nueva York para poder ayudar económicamente a su madre en México, lo motivaron a buscar un empleo.

“Comencé trabajando en un restaurante, en limpieza”, dijo Montalvo. Trabajó en el famoso y ya extinto Empire Diner, en Manhattan, donde acudían celebridades como Meryl Streep y Julia Roberts. “Ganaba muy poco, como $8.50 la hora”. Fue por eso que decidió abandonar el restaurante y encontró trabajo en el ‘deli’ de una bodega, preparando sándwiches.  “Primero limpiaba el piso pero con el tiempo me interesó  el deli y aprendí a preparar comida y sándwiches”.

Las ganas de seguir aprendiendo y puliendo sus habilidades lo llevaron a la construcción. “Fue por medio de unas amistades que se abrió la ventana de trabajar como ayudante en construcción”, dijo Montalvo, quien con el tiempo fue ascendiendo en el terreno de la construcción. “Empecé de ayudante y después ponía ladrillo y bloque”. Dijo sentirse muy cómodo en la compañía que trabaja puesto que lo tratan con mucho respeto.

Montalvo es padre de una niña de 5 meses y un niño de 3 años, y vive junto a su pareja con quien espera disfrutar del día del amor y la amistad este 14 de febrero. La construcción le permitió formar una familia y  poder ayudar a su madre a quien junto a sus otros tres hermanos, que también viven en Nueva York,  le envía remesas cada mes.

Montalvo invierte su tiempo libre reparando computadoras y todo tipo de aparatos electrónicos.

Danny Mendoza