Jonnathan Saetama tenía miedo a las alturas y ahora trabaja en andamios. Foto Gloria Medina

Por Gloria Medina  — 

A pesar de las dificultades, Jonnathan Saetama decidió aterrizar en Nueva York con el deseo de superarse y cumplir sus metas.

Una de las metas de Saetama, de 32 años, es poder construir una casa. En el nivel bajo hacer unos locales comerciales y varios apartamentos en la parte superior para rentarlos. Además, comprar un taxi y trabajarlo. Todo en Cuenta, Ecuador, donde nació. Además de poder estar con su hija de 13 años, quien ahora vive con él en Nueva York.

Saetama llegó cargado de sueños en diciembre del 2022 a Maspeth, Queens, a la casa de unos familiares, después de unos meses de duelo por la muerte de su madre. “Había pensado venir antes para poder ayudar a mi mamá económicamente, pero ella se puso delicada de salud y falleció. La enterré el mismo día de mi cumpleaños, el 27 de julio del 2022”, dijo Saetama.

Con la pesadumbre por la pérdida, Saetama cruzó Centroamérica hasta llegar a los Estados Unidos. Fueron 15 días de viajes incómodos en camiones, caminando por tramos desconocidos y ríos, en trici-motos y durmiendo a la intemperie en el desierto.

“Lo que más recuerdo de esa experiencia por la adrenalina y el miedo que sentí, fue cuando viajé en camioneta durante tres noches a exceso de velocidad”, recuerda Saetama. “Eran muchas horas de viaje y sentí miedo de que en algún momento el conductor se fuera a dormir y causara una tragedia. En un punto tuvimos un control y nos bajamos para seguir a pie, escondiéndonos de la policía”.

Saetama no se dio por vencido y siguió adelante. En esta ciudad empezó a trabajar en construcción, sin experiencia y com muchas metas. Afortunadamente, el cuñado contratista le dio empleo haciendo remodelaciones.

“Por el clima salen trabajos dentro de edificaciones. Cuando mejora el clima salen trabajos afuera. Tuve que hacer las clases de OSHA y obtener las licencias para armar andamios suspendidos y soportados”, dijo Saetama, quien le tenía pánico a las alturas.

“Recuerdo el primer día que tuve que subir a una altura de unos 20 pisos. Tenía mucho miedo, temblaba mucho, pero con el paso de los días y las medidas de seguridad, uno se va acostumbrando y superé ese miedo”, recuerda Saetama. “Todo es supervisado por arquitectos y trabajamos con planos para retirar las viejas y empezar la reconstrucción con material nuevo”.

Saetama en 11 meses ya pagó la deuda del viaje y sigue ahorrando. Participa en sociedades y sueña con su casa en Ecuador. Cuando no trabaja se dedica a su hija y la ayuda en lo que necesita. Le gusta ejercitarse, ya sea en el gimnasio o haciendo pesas en donde vive, aunque lo que verdaderamente le apasiona es jugar fútbol, pero no tiene amigos para salir a practicar.

Saetama dijo haber llegado a este país preparado mentalmente, positivo y enfocado en que quiere avanzar y progresar. Y lo está logrando.