La victoria de México sobre Jamaica no fue recibida con satisfacción por la afición futbolera residente en los Estados Unidos. Perdura en las mentes de la gente la forma en que los aztecas fueron ayudados con penales para superar dos instancias previas antes de llegar a la gran final. La televisión manda, dicen por ahí. La verdad es  que para los que manejan las apuestas México es más taquillero, llena estadios.

En lugar de la camiseta verde que caracteriza a la selección mexicana, los aficionados aztecas debería de vestir la camiseta de los árbitros… Siempre ganarían por penaltis.

En lo estrictamente futbolístico, Jamaica arrancó con un ritmo infernal (parecían Los Transformers) pero con el correr de los minutos se fueron diluyendo hasta ser dominados por un México que en este encuentro no abuso de lateralizar el juego. Los jamaiquinos fueron la sombra del partido contra Estados Unidos. Les pesó la final. México la jugó con inteligencia, imponiendo experiencia y cristalizando el mejor partido de la copa.

El segundo gol tempranero del teacatito Corona sello la suerte de Jamaica que sintió pánico escénico; otra explicación no cabe a tan pobre producción. El tercer gol que convirtiera Oribe, aprovechando un regalito del central, doblegó mentalmente a los reggae boyz que carecieron de reacción. A pesar del descuento Jamaica no reaccionó. Jamaica que era el equipo mas rápido del torneo, terminó sin rumbo caminando la cancha.
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Sin motivación

La falta de motivación fue el común denominador  en el partido que disputaron por el tercer puesto Estados Unidos y Panamá. Los canaleros se alzaron con la presea de bronce al vencer a los dueños de casa en la instancia de penales tras haber terminado al cabo de 120′ de juego empatados a un gol por bando.

Panamá se retiró de la competencia dejando la sensación que estaba para más. El trabajo del Bolillo Gómez ha sido muy positivo, mostrando que es un técnico honesto y conocedor de la materia y ojalá pueda continuar ejerciendo al frente del equipo Panameño.

Lluvia de billetes sobre Sepp Blatter, el presidente de la FIFA que ya renunció para enfrentar cargos de corrupción.

Lluvia de billetes sobre Sepp Blatter, el presidente de la FIFA que ya renunció para enfrentar cargos de corrupción.

Cambios de la FIFA

Y a raíz de los arrestos y las multas y las renuncias de los directivos de la FIFA, sería bueno incluir algunos cambios para evitar los desmanes que hemos experimentado más recientemente en la Copa Mundo de Brasil, la Copa América de Chile y esta Copa Oro en Estados Unidos.

Primero, los árbitros deben ser escogidos al azar, minutos antes del partido con el fin de que no tengan mucho tiempo para comprarlos. Segundo, cuando hay dudas en una jugada, el árbitro y un panel de jueces pueden volver a ver la jugada en video y determinar el fallo final. Así lo hacen otros deportes como el fútbol americano.

Si los ingresos de la FIFA se reducen en un 30% porque no pueden “avanzar” a los equipos locales o taquilleros, pues que así sea. Ese dinero le sobra a la FIFA y deben aprender a gastarlo de manera más eficiente, sin hacer trampa.

En esta Copa Oro, la final debió haber sido entre Panamá y Jamaica. Esto le hubiera servido más a la FIFA para incrementar la afición en los países del Caribe, que por fin se están dando cuenta que el fútbol es un espectáculo superior al béisbol, que es lento y lleno de estadísticas absurdas para entretener al aficionado.

México hubiera disputado el tercer puesto contra los Estados Unidos y ese partido hubiese sido muy taquillero e interesante. Es decir, la FIFA hubiera ganado de todas maneras y sin trampa.

Por Gabriel Corteggiano