
La palabra ‘Hispano’ nació en el Censo de los Estados Unidos para cuantificar a quienes hemos nacido o provenimos de Latinoamérica. Es decir, de México a Chile, incluyendo El Caribe. Es una palabra muy usada por aquellas personas que se quieren identificar con el modo de vida y de pensar de los estadounidenses. Aquellas personas que los boricuas llaman ‘blanquitos’.
Las mismas personas que están defendiendo el uso de la palabra ‘Latinx’ bajo el argumento de que es más incluyente, participativa y unificadora. Cuando en realidad es más sectaria, excluyente y humillante. Latinx es una palabra que nació en la comunidad homosexual y es promovida por los ‘blanquitos’ o quienes buscan adaptarse a este país, desconociendo las raíces y la cultura latina.
La palabra ‘Latino’ no debe tocarse por respeto y tradición y porque tiene mucho poder en Latinoamérica y el mundo. Si alguien recorre este continente, escuchará que nosotros nos identificamos como latinos. Es una palabra con mucho poder que unifica y da sentido histórico y pertenencia a los latinos. Decir ‘soy latino’ es un orgullo y todos sabemos a qué nos referimos.
¿Por qué apropiarse e irrespetar la palabra latino? ¿Por qué seguir el juego de los grupos de interés u obedecer los mandatos de personas que están lejos de conocernos y de respetarnos? Como la palabra ‘Latinx’ no ha encajado bien, ahora la están cambiando por ‘Latined’ u otra aberración como ‘Latiné’.
Pero todo en la vida tiene solución. Aquellos que quieren ser acogidos por esta nación y están dispuestos a claudicar sus valores latinos, deberían de usar la palabra ‘Hispanix’. Es una palabra gringa, por así decirlo, que representa todo lo que quieren ser.
Dejen quieta la palabra ‘Latinos’ y hagan lo que quieran con la palabra ‘Hispanx’. Escriban libros sobre su significado, úsenla en los medios de comunicación o llévenla con orgullo en su pecho. Es de ustedes.
(Este es el editorial del mes de septiembre del 2024 del periódico QueensLatino)

