Luego de permanecer alejado de la escena política desde que dejó la presidencia estadounidense hace dos años, el ex presidente George W. Bush dio a conocer sus controversiales memorias.

En el libro, de 481 páginas, Bush comparte lo que piensa de los ataques del 11 de septiembre, el huracán Katrina y lo que él llama «el peor momento» de su presidencia.

El presidente número 43 de Estados Unidos asume la responsabilidad de permitir la tortura de los sospechosos de terrorismo, lo que ha desatado una serie de críticas en su contra, y el llamamiento a que sea procesado.

Bush dice en su libro que los ataques terroristas ocurridos el 11 de septiembre de 2011 le dieron a su administración el objetivo de encontrar al responsable y ponerlo en su lugar. «En una sola mañana, el propósito de mi presidencia se transformó: proteger a nuestro pueblo y defender nuestra libertad, la cual estaba bajo ataque», escribió.

Bush describe su reacción cuando su consejera de seguridad nacional, Codoleezza Rice, le informó de que un tercer avión se había estrellado contra el Pentágono.

«Me volví a sentar y absorbí sus palabras. Mis pensamientos se aclararon: El primer avión había sido un accidente. El segundo definitivamente era un ataque. El tercero era una declaración de guerra», escribió el ex presidente.

«Mi sangre hervía. Íbamos a encontrar al que lo hizo y patear su trasero».

Al revelar cómo fue que decidió aprobar el ahogamiento como una técnica de interrogación, dice: «Los expertos de la CIA elaboraron una lista de técnicas de interrogación. Bajo mi dirección, el Departamento de Justicia y los abogados de la CIA llevaron a cabo una revisión legal».

«El programa de interrogatorios mejorados respetaba la Constitución y las leyes, incluidas las que prohíben la tortura».

«Había dos que sentí demasiado fuertes, incluso si eran legales. Ordené a la CIA no usarlas. Otra técnica era el submarino, un procedimiento que simula el ahogamiento. Sin duda el procedimiento era duro, pero los expertos médicos aseguraron a la CIA que en el largo plazo no hizo daño a nadie».

Bush declara que las nuevas técnicas demostraron su eficacia al proveer información sobre la estructura y operaciones de Al-Qaeda, y al conducir a la captura de Ramzi bin al Shibh, el encargado de planear la logística de los ataques del 11 de septiembre. Shibh fue capturado en el primer aniversario del 11 de septiembre.

El director de la CIA, George Tenet, le pidió autorización a Bush para seguir utilizando la técnica del ahogamiento.

Bush expone qué lo llevo a aprobar esa petición: «Pensé en mi reunión con la viuda de Danny Pearls, quien estaba embarazada cuando él fue asesinado. Pensé en las 2,971 personas que fueron arrebatadas a sus familias por Al-Qaeda el 11 de septiembre, y pensé que era mi deber de proteger a mi país de otro acto de terror».

Los errores durante Katrina

El ex presidente también hace un recuento de su responsabilidad en el huracán Katrina, ocurrido en el 2005.

Califica su respuesta como «no solo errónea» sino «inaceptable». Así describe sus propias fallas: «Como líder del gobierno federal, debí haber reconocido las deficiencias antes e intervenido más rápido. Me enorgullecía de mi capacidad de tomar decisiones claras y eficaces. Pero durante los días de Katrina eso no sucedió. El problema no fue que tomara malas decisiones sino que tardé mucho en tomarlas».

Bush escribe que también falló al «comunicar de forma inadecuada su preocupación sobre las víctimas de Katrina«.

«Muchos ciudadanos, particularmente de la comunidad afroamericana, estaban convencidos de que su presidente no se preocupaba por ellos», escribe.

El ex presidente comentó recientemente durante el programa de Matt Laurer de la NBC, que el «peor momento» de su gobierno fue cuando el rapero Kanye West hizo comentarios sobre él en el teletón para las damnificados por el Katrina: «A George Bush no le gusta la gente negra», dijo en esa ocasión el artista.

«Así como Katrina fue más que un huracán, su impacto también fue más allá de la destrucción física. Erosionó la confianza de los ciudadanos en el gobierno. Exacerbó la división en nuestra sociedad y políticos. Y lanzó una nube sobre mi segundo mandato», escribe Bush.