En su apartamento al oeste de Manhattan, Andrés Prada reflexiona sobre su vida y su arte. “Mi obra es renacentista y de forma abstracta porque es la expresión más pura y el color no tiene fronteras”, dijo Andrés después de reflexionar por unos segundos.

Desde muy joven, las dos pasiones de Andrés han sido la sicología y la filosofía. Por eso piensa antes de hablar y es metódico en su trabajo. Nació en Bogotá, Colombia, y llegó a la ciudad de Nueva York en 1999. Estudió finanzas y comercio exterior y ahora vive del negocio de la finca raíz y el turismo. También ha trabajado en galerías y ha diseñado muebles.

“Mis raíces son colombianas, pero la ciudad de Nueva York me brinda un lienzo que me libera, que me obliga a crear sin esquemas o preconceptos”, dijo Andrés sobre su proceso de creación. “Pinto sobre la tela cruda, sin preparar nada, directamente sobre el canvas”.

Luego de un accidente que cambió su vida, Andrés comenzó a pintar murales en el 2010 que lo ayudaron a crecer como persona. Exhibió 10 murales en SoHo del bajo Manhattan y vendió muy bien su obra, aunque no le gusta deshacerse de sus trabajos artísticos. Cuando pasó a pintar sobre lienzos, dice que empezó a levitar y a sentir nuevas experiencias. Andrés posee trabajos artísticos hasta de 50 pies de largos, llenos de color y vitalidad.

Ha hecho murales en jardines de edificios y casas y estos últimos meses se ha dedicado a alterar y pintar vestidos, además de hacer performance. “Le doy nueva vida a los vestidos, un nuevo uso que los libera al igual que a mí como persona”, dijo Andrés antes de empezar a hablar de su madre, María Prada, más conocida como La reina del despecho.

Andres Prada pintura

Una de las pinturas de Andrés Prada de gran formato. Foto cortesía

Madre e hijo creando juntos

La familia Prada es de artistas. Pintores, artesanos, músicos y cantantes, además de extrovertidos. “Mi mamá ha sido una artista toda la vida y posee una voz increíble, aunque también está desarrollando su talento en diseño para ampliar sus horizontes y ayudar al planeta”, dijo Andrés sobre su madre.

En la vida nada es al azar. Todo es producto del esfuerzo y la visión. “Varias cosas están pasando alrededor de nosotros en este momento. Ha sido un proceso que comienza a encajar y producir frutos”, añadió Andrés. “Es la búsqueda de nuestra felicidad y no es fácil llegar a este sentimiento porque es más fácil ser infeliz. La felicidad trae responsabilidades y la nuestra es renacer nuestras vidas y los estamos logrando”.

Andrés dijo que trabajar con su mamá es un privilegio que se fundamenta en tres principios: La relación madre e hijo, el respeto mutuo como socios en el proceso de creación y la mutua colaboración de dos creadores independiente.

“Mi mamá pinta con su voz”, fue como caracterizó Andrés a su progenitora. “Maneja todas las notas en una sola canción y hay pasión en su canto”.

María Prada fue bautizada por la empresa Sonolux en Colombia como La reina del despecho porque necesitaban una mujer que le hiciera peso a Darío Gómez, El rey del despecho. Nació en Bucaramanga y estudió música en la Universidad Nacional de Bogotá. Allí aprendió técnicas vocales, El velo del canto que es una técnica italiana y a impostar la voz.

María es soprano contralto y puede cantar ópera, además de música popular y comercial. La música de cantina, del despecho y los boleros, son su especialidad. En Colombia cantó en Ibagué la canción Cucurrucucú Paloma para abrir un concierto de Vicente Fernández, quien la invitó a vivir a México. También se presentó en varios centros nocturnos y en los programas de televisión de Sábados Felices y el Show de Jorge Barón.

Carátula del disco de Las estaciones, integrado por los cuatro hermanos Prada y María está vestida de rojo, cuando tenía 16 años. Foto cortesía

Carátula del disco de Las estaciones, integrado por los cuatro hermanos Prada y María está vestida de rojo, cuando tenía 16 años. Foto cortesía

Con sus cuatro hermanos integraron el grupo Las estaciones y mucho después emprendió su viaje a Nueva York. “Estos 22 años en Nueva York no han sido fáciles, aunque me he presentado en muchos teatros y discotecas con Rocío Dúrcal, Paloma San Basilio, Elenita Vargas, Leo Dan, Yaco Monti, Elio Roca y Tormenta”, recuerda María en su apartamento de Jackson Heights, Queens.

Lo que más le gusta de esta ciudad es la posibilidad de interactuar con gente de todo el mundo que no discriminan, valoran y respetan el trabajo del cantante. Aunque no siempre es así en el mundo latino del espectáculo.

“El sueño que siempre he tenido se me cumplió”, dijo María, La reina del despecho. “Ahora tengo mi banda de jazz y siento el calor humano de la gente internacional que quiere escuchar grandes temas en español”. Por ahora la agrupación se llama María Prada y su banda de jazz y hacen presentaciones privadas. “Llevamos poco tiempo y queremos llegar muy alto”. Su hijo Andrés es el manager de la banda.

Además del canto, María se ha dedicado en los últimos años a hacer ropa y bolsos con anillas de los tarros de soda y cerveza. Para hacer un chaleco, María necesita de 10,000 anillas y hace uno al mes. En junio de este año exhibió sus chalecos y bolsos en la sede del sindicato 32BJ de Manhattan y tuvo mucho éxito. Su hijo Andrés también exhibió en ese espacio algunas de sus pinturas y habló en público sobre su arte y el proceso de creación con su madre.

“Mi hijo es muy educado y talentoso y muy pronto estaremos exhibiendo en galerías y museos”, dijo María. “Mi hijo es la continuación de mi vida como artista, sus obras son celestiales y quiero que surja como creador, que vuele por mí y por nuestra felicidad”.

María dice que ha sido comerciante desde joven y puede vender cualquier cosa. “No le tengo miedo a nada, siempre he sido independiente y en los Estados Unido nadie se puede dormir porque fracasa”, concluyó María, La reina del despecho.

Javier Castaño