El jinete mexicano Víctor Espinoza hizo historia este sábado al conseguir la Triple Corona del hipismo en Estados Unidos, un título que no habían conseguido un jinete o un caballo en casi cuatro décadas.
Montado en el sillín del campeón caballo American Pharoah, Espinoza ganó el mes pasado el Derby de Kentucky y el Preakness Stakes, dos de las tres competencias de hipismo más importantes del país. Este sábado, Espinoza obtuvo una tercera victoria -esta vez en la competencia Belmont Stakes, en Nueva York- que automáticamente le hace ganador de la elusiva Triple Corona.
El último ganador de este título fue el jinete Steve Cauthen, quien junto al caballo Affirmed ganó las tres competencias en el verano de 1978.
Antes de la carrera, Espinoza dijo sentirse “como el mexicano más afortunado sobre la Tierra”, y la histórica victoria de este sábado ha sido el mayor logro para el inmigrante, quien soñaba con este día desde que cuidaba y limpiaba caballos en México.
Comienzos humildes
Espinoza nació en la ciudad de Tulancingo, en México, en un hogar que compartía con sus padres, sus 11 hermanos y –en un pequeño rancho– una colección de cerdos, borregos, vacas, gallinas y caballos.
Junto a sus hermanos, Espinoza practicaba montar con los borregos. El que lograba permanecer arriba por más tiempo era el ganador. Al final todos terminaban cayendo al suelo.
A los 12 años, Espinoza emigró con sus papás a la Ciudad de México, abandonado sus estudios y encontrando trabajo en un establo como limpiador de caballos de charro. Desde la azotea del establo, el joven veía los camiones que salían de una estación en el norte de la capital mexicana, y bromeaba con los choferes y cobradores. Después de un tiempo, comenzó a trabajar con ellos como cobrador de autobuses.