Immigrants in USA most change tacticts to fight for their rights. Photo Javier Castaño

Immigration Lawyer Allan Wernick wrote exclusively for QueensLatino.com about the mistakes we all committed on Immigration, and what we should do now to keep fighting for immigrants rights. (Versión es español más abajo). The Spanish article was published in the print edition of QueensLatino.com.

Congress shattered the hopes of undocumented immigrants, particularly immigrant youth, by refusing to pass immigration reform in December. President Obama failed to rally the country to support justice for undocumented immigrants, but immigrants’ rights advocates failed as well. We failed to convince voters that immigration reform with a path to citizenship for undocumented workers is an issue of civil rights and justice. We relied too much on our elected officials and not enough on ourselves. One need only look at how the activism of the DREAM Act students, protesting and fasting, pushed Congress to at least vote on granting permanent residence to undocumented youth.

What is the path forward for the struggle for immigrants’ rights? The most important theme to sound is that justice and fairness demand a path to citizenship for undocumented workers. Immigrants don’t come here like leaves blowing in the wind. Driven by poverty and oppression, they come to work. For the last sixty years, our government has had what amounts to an open-door policy toward foreign labor. To turn our back on them now, when times are bad, is a gross violation of common decency.

We of course have many strong arguments to support a path to citizenship for the undocumented. It’s true that deporting 12 million undocumented immigrants is impractical. It’s true that this would be a safer more secure country if these workers were legalized. These are important points. But the immigration debate is being driven by emotion, not logic. So, to win this fight, we need to appeal to the better instincts of the American people, touching their hearts as well as their heads. The American people are a just people. If we keep marching, shouting, singing and praying, a just solution to the immigration “problem” will certainly come.

Meanwhile, President Obama should use his power as head of the executive branch of government to make it easier for immigrants to get permanent residence or otherwise stay in the United States.

First, he should simplify and liberalize the U.S. Citizenship and Immigration Services’ adjudication of “unlawful presence” waivers. “Unlawful presence” refers to the law Congress passed in 1996 provides a bar to permanent residence to a person here unlawfully 180 days or more. If an undocumented immigrant must travel home for his immigrant visa interview, he or she often faces a ten-year bar to returning. The law provides for a waiver for the spouse or parent of a U.S. citizen or permanent resident, but those waivers are hard to get. An applicant can’t even apply to the USCIS to waive the unlawful presence bar until he goes abroad for the immigrant visa interview. If the USCIS then denies his waiver application, the applicant is stuck abroad for ten years.

President Obama could make the process easier. He can order the USCIS to allow individuals who qualify for an unlawful presence waiver – the spouse or son or daughter of a U.S. citizen or permanent resident – to apply in the United States. Many undocumented immigrants have a good chance of getting the waiver, but are afraid to leave the United States to apply for fear of getting stuck abroad. Allow qualified individuals to apply here, and hundreds of thousands relatives of U.S. citizens and permanent residents could get legal status at U.S. consulates abroad.

Further, Obama should establish more generous guidelines for granting waivers. For instance, the USCIS should make clear that a person married to a U.S. citizen with more than ten years here (assuming good moral character), should get an easy approval. Obama can implement these practices without Congressional approval.

Next, the President could follow his stated policy of focusing deportation efforts on individuals with criminal records. About 70% of the immigrants deported in the two years of the Obama administration have no criminal records.

Finally, the Obama administration should implement a generous use of “deferred action status.” That status allows an individual who is otherwise removable (deportable) to remain here with employment authorization. The Obama administration should develop criteria for deferred action status that reflects his stated views: that hard-working and successful undocumented immigrants, particularly college graduates, should be allowed to stay in the United States and contribute to our society.

VERSION EN ESPAñOL

Inmigración: una lucha sin fin

Allan Wernick es un abogado experto en inmigración y columnista que se inmiscuye en la comunidad para hacer campañas de ciudadanía y apoyar las causas de lo inmigrantes. Aquí escribe qué hemos hecho mal y qué debemos hacer para seguir la lucha por los inmigrantes y mantener a nuestras familias unidas.

El Congreso destruyó las esperanzas de los inmigrantes indocumentados, en especial de los jóvenes, cuando no pasó la reforma de inmigración el pasado diciembre. El presidente Obama cometió el error de no conducir a la nación hacia el otorgamiento de justicia para los inmigrantes indocumentados. Los defensores de los indocumentados también fracasaron. Todos fallamos en nuestro intento de convencer a los votantes que la reforma de inmigración es el sendero hacia la ciudadanía y un asunto de derechos civiles y de justicia para los indocumentados. Confiamos demasiado en nuestros políticos electos y muy poco en nosotros mismos. Sólo necesitamos observar como el activismo por el Dream Act para los estudiantes, quienes protestaron y lucharon, al menos forzó al Congreso a votar por la conquista de la residencia permanente para los jóvenes indocumentados.

¿Cuál es el camino de la lucha por los derechos de los inmigrantes? Lo más importante para lograr justicia y equidad, es abrirle el camino a la ciudadanía a los trabajadores indocumentados. Debido a su pobreza y opresión, llegan aquí a trabajar. En los últimos seis años, nuestro gobierno ha tenido una política de puertas abiertas para los obreros extranjeros. Cerrarles la puerta en la cara, en este momento de crisis, es una violación a la decencia común.

Todos tenemos, por supuesto, fuertes argumentos para ayudar a construir el camino hacia la ciudadanía de los indocumentados. Es cierto que deportar 12 millones de indocumentados no es práctico. Y también es cierto que esta nación sería más segura si los legalizamos. Estos son puntos importantes. Pero en el debate de inmigración se imponen las emociones y no la lógica. Así que para ganar esta pelea, debemos conquistar los mejores instintos de la población americana, tocando sus corazones y sus pensamientos. Los estadounidenses son gente justa. Seguiremos marchando, gritando, cantando y rezando, para que la solución a este “problema” de inmigración llegue algún día.

Mientras tanto, el presidente Obama debe usar sus poderes como jefe del poder ejecutivo para facilitar que los inmigrantes obtengan la residencia permanente o que permanezcan en los Estados Unidos.

Ante todo, debe simplificar y liberar las adjudicaciones del Servicio de Inmigración y Ciudadanía con respecto a la “presencia ilegal’. Esta presencia ilegal se refiere a la ley que pasó el Congreso en 1996 que impide el otorgamiento de la residencia permanente a una persona que permanezca aquí sin documentos por más de 180 días. Si un inmigrante indocumentado tiene que viajar a su país para la entrevista por una visa, esa persona puede que no regrese en diez años. La ley permite que los cónyuges padres de un ciudadano estadounidense reciban una autorización (waiver) para no salir del país, pero es algo muy difícil de conseguir. Una persona no puede solicitar esta autorización por ‘presencia ilegal’ hasta que salga de esta nación para ser entrevistado por la visa. Entonce Inmigración (USCIS) rechaza la autorización y lo condena a vivir diez años por fuera de esta nación.

Así que el presidente Obama debe establecer un procedimiento más generoso para el otorgamiento de esta autorización. Por ejemplo, USCIS debe de especificar que la persona debe casarse con un ciudadano estadounidense que lleve más de diez años aquí y haya demostrado buen carácter moral y sólo así facilitarle la autorización. Obama puede implementar esta práctica sin la aprobación del Congreso.

Luego, la administración del presidente Obama debe seguir la política policial de deportar a las personas con récord criminal. Alrededor del 70% de los deportados en los últimos dos años durante la administración del presidente Obama no tenían antecedentes criminales.

Finalmente, la administración del presidente Obama debe de implementar el buen uso del aplazamiento de la acción de estatus (deferred action status). Esta acción le permitiría a las personas que enfrentan deportación, la posibilidad de seguir viviendo en esta nación con autorización de trabajo. La administración del presidente Obama debe desarrollar un criterio que refleje su visión de estado: que los inmigrantes indocumentados trabajadores y exitosos, en especial los graduados de universidad, puedan seguir viviendo en los Estados Unidos y contribuyendo a la sociedad.