La Corte Federal de Apelaciones de Estados Unidos determinó que el Departamento de Defensa deben mantener su política de no aceptar a los homosexuales declarados que deseen prestar servicio en las fuerzas armadas.

En un primer momento, esta corte había concedido al presidente su petición de suspender temporalmente la ley No pregunte, no diga (‘Don’t ask, don’t tell’), que indica a los oficiales la prohibición de preguntar a los integrantes de sus fuerzas cuál es su orientación sexual, ni sancionarlos siempre y cuando éstos no la revelen.

La jueza federal Virginia Phillips ordenó en California la suspensión de dicha ley, en consonancia con la política del gobierno del presidente Barrack Obama, que espera que la política sea eventualmente eliminada y está preparando argumentos legales al respecto.

Si bien, el presidente se muestra cauteloso, ya que anunció que la anulación sólo se producirá después de una revisión cuidadosa y tras conocer la decisión del Congreso al respecto.

Asimismo, afirma que permitir que el fallo de la jueza se implemente en este momento causaría “una gran incertidumbre” en las fuerzas armadas, ya que podía alentar a las tropas a revelar su orientación sexual antes de que el asunto quede legalmente definido.

“Vemos la decisión sencillamente como un revés menor”, dijo Dan Woods. “No llegamos tan lejos como para rendirnos ahora; esperamos que una vez que el tribunal del Noveno Circuito haya recibido y considerado los argumentos del gobierno para un aplazamiento al fallo, le niegue esta solicitud”.

“Desarrollar un entrenamiento adecuado e indicaciones con respecto al cambio en las políticas requiere tiempo y esfuerzo”, agregó el departamento de Justicia en la corte. “La declaración de la corte de distrito no proporciona suficiente tiempo para realizar este tipo de entrenamiento, especialmente para los comandantes e integrantes del servicio que se encuentran en combate”.

Dos días atrás, el Pentágono ordenó a las fuerzas armadas por primera vez en su historia a que admitieran las solicitudes de ingreso de reclutas homosexuales, por lo menos hasta que se resolviera en la corte la abolición de la política.

Ante esta decisión al menos fueron tres los efectivos gays que reiniciaron el proceso para alistarse tras haber sido dados de baja.