La presencia de la Guardia Nacional es cada vez más notoria en las grandes ciudades de los Estados Unidos, como en Hollywood, California.

Varias ciudades de esta nación llevan 55 días consecutivos de manifestaciones por la muerte del negro George Floyd a manos de policías blancos. Es el movimiento conocido como Black Lives Matter. Ahora el gobierno federal está comenzando a enviar tropas de la Guardia Nacional para arrestar a los manifestantes.

En Minneapolis, Minnesota, donde murió Floyd después de decir que no podía respirar, la Guardia Nacional está infiltrando a los manifestantes, metiéndolos en carros no identificados y arrestándolos. Los manifestantes están respondiendo con artefactos hechos en casa y organizándose con tácticas de ocultamiento. Inclusive han construido barreras con madera en los alrededores de las cortes para ocultarse.

Entre los manifestantes hay estudiantes y abuelas, lo que hace el trabajo de la Guardia Nacional más difícil, pues es casi imposible identificar a los organizadores, si existen. En algunas ocasiones usan gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

En otras ciudades como Los Angeles se ha visto la presencia de la Guardia Nacional que muchos analistas ven como un camino hace el autoritarismo de parte de la administración del presidente Donald Trump. Algunas ciudades han manifestado que no quieren la presencia militar, pero el presidente Trump y altos militares de la Guardia Nacional insisten en que acuden a las ciudades a proteger la propiedad privada y arrestar a los saqueadores.

En Portland un veterano que se acercó (saco blanco) esta semana a hablar con los soldados de la Guardia Nacional fue agredido y sufrió la fractura de dos huesos.

La presencia de la policía antimotines en las inmediaciones de la Alcladía de Nueva York.

En la ciudad de Nueva York, por ejemplo, el alcalde Bill de Blasio ha dicho que no quiere a los soldados de la Guardia Nacional para controlar las manifestaciones, algunas de las cuales han sido violentas.

El martes de esta semana en la noche, un grupo de manifestantes acudió a las inmediaciones de la alcaldía a protestar por los derechos de las minorías y exigían cambios sociales. “Ocupemos la alcaldía”, decían sus letreros.

El alcalde de Blasio y el comisionado de policía Dermot Shea tomaron la decisión el martes a las 10 de la noche de permitir el avance de la policía para dispersar a los manifestantes. “Respetamos las manifestaciones, pero estaban fuera de control y eran más desamparados que manifestantes”, dijo el alcalde de Blasio. “Además, se convirtió en un asunto de salud y seguridad pública que teníamos que parar”.

La avanzada de la policía se produjo a las 4 de la madrugada del miércoles, hubo siete arrestados y sólo uno recibió cargos por arrojarle un ladrillo a la policía.

Las protestas en la ciudad de Nueva York buscan defender a la comunidad negra del abuso policial y acelerar varios cambios sociales y estratégicos, como reducir el presupuesto de la policía, que ya tuvo un recorte de mil millones de dólares para el siguiente año fiscal.