La hallaca se hace con maíz pilado y lleva guiso con carne de res, cerdo o gallina, además de huevo, aceitunas, pasas y condimentos que se envuelven en hojas de plátano.

La comunidad venezolana ha llegado para transformar la ciudad de Nueva York. Su presencia se siente en todas partes, en especial en la Avenida Roosevelt de Queens. Han surgido restaurantes de esta comunidad y puestos ambulantes con arepas venezolanas. Su música llanera se escucha con más frecuencia, además de la bailable que acompaña estas fiestas de fin de año.

Su comida es exquisita. La hallaca se sirve tradicionalmente para Navidad y fin de año, acompañada del pan de jamón, la ensalada de gallina y el pernil, sin olvidar el dulce de lechosa.

También está la limpieza profunda del hogar, de adentro hacia fuera para eliminar las malas vibraciones.

Minutos antes de las 12 de la noche, acostumbran comer 12 uvas.  Esta práctica es uno de los rituales más populares y los venezolanos piden deseos por cada una.

Otra costumbre es colocar en la mesa diversidad de granos en varios envases o comer lentejas, lo que traerá prosperidad durante el año nuevo. Quienes esperan viajar, la costumbre consiste en dar una vuelta a la calle con un par de maletas.

Muchas personas cultivan la tradición de colocarse la ropa interior amarilla para la buena suerte y la prosperidad. Algunos guardan un billete en el bolsillo para garantizar que contarán con dinero todo el año.

Encender velas de distintos colores concederá diversos deseos durante el nuevo año. La verde para salud, la amarilla para abundancia, la azul para la paz, la naranja para la inteligencia y la roja para encender la pasión.

Luego despiden el año con el conteo final en la radio y la famosa poesía de Andrés Eloy Blanco “Las uvas del tiempo”. A las 12 en punto suena el cañonazo y se abrazan los familiares y amigos.

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