Fidel Castro ante la Asamblea Nacional de Cuba,

Fidel Castro, ex presidene de Cuba y en traje verde olivo, intervino en la sesión extraordinaria del Parlamento cubano, en la cual razonó y analizó junto a los diputados la peligrosa amenaza de una guerra nuclear, el cambio climático y el papel de Estados Unidos en el mundo. Publicamos el texto completo de su discurso.

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, vestido de verde olivo, asistió en la mañana de este sábado a la sesión extraordinaria del Parlamento Cubano.

Fidel fue recibido con una fuerte ovación por los diputados, en una reunión extraordinaria del Parlamento que él mismo solicitó para analizar temas del panorama internacional.

De pie y ante una tribuna, el líder cubano leyó su mensaje a la Asamblea Nacional, en una intervención que duró unos 12 minutos, con énfasis en la amenaza de guerra nuclear en el Golfo Arábigo-Pérsico y la península Coreana, situación que ha expuesto en sus recientes reapariciones públicas. Como diputado se puso a disposición de rendir cuenta ante la Asamblea por cada una de las ideas expuestas en su intervención.

Habló también de la situación de Gerardo Hernández, uno de los cinco héroes cubanos prisioneros del imperio. Comentó del estado de ánimo de Gerardo, del que tuvo conocimiento a través de Adriana.

El presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, también estuvo presente en la reunión legislativa. En las elecciones legislativas de 2008, el líder cubano fue elegido como miembro de la Asamblea Nacional por la provincia de Santiago de Cuba.

La sesión parlamentaria se transmitió en vivo por varios canales estatales de radio y televisión cubana, y acudieron invitados embajadores y representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana y prensa internacional.

Intercambio con los diputados

Fidel responde preguntas y comentarios de los diputados del parlamento que asisten a esta sesión extraordinaria.

El compañero Fidel pide a los presentes hacer análisis a la altura de lo que exige la situación actual. Insiste sobre todo en el riesgo de que un eventual ataque de Estados Unidos a Irán o Corea del Norte desemboque en una guerra nuclear de dimensiones mundiales. En ese sentido, resalta en que la decisión de iniciar una guerra con Irán está en manos del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y señaló que «simultáneamente la conflagración estallaría en el cercano y el lejano Oriente y en toda Eurasia». Al tiempo que ha declarado que no cree que el presidente de EE.UU. declare una guerra «si todos le persuadimos para que no lo haga».

Fidel deja abierta a los asistentes a la reunión varias preguntas; dijo que las preguntas, aunque solo pueden ser respondidas en el marco de la asamblea por los diputados, estaban dirigidas también a periodistas, invitados, a los cubanos en general. Fidel pregunta: ¿Alguien cree que el poderoso imperio retrocederá en la demanda de que los mercantes iraníes sean inspeccionados? ¿Alguien cree que a los iraníes, un pueblo de milenaria cultura, mucho más relacionado con la muerte que nosotros, le faltará el valor que nosotros hemos tenido para resistir las exigencias de Estados Unidos?

(Tomado de Cubadebate)


Al principio, hace sólo ocho semanas, pensé que el peligro inminente de guerra no tenía solución posible. Tan dramático era el cuadro que tenía delante, que no veía otra salida como no fuera una supervivencia, tal vez probable, en la parte de este hemisferio que no tenía motivo para ser blanco de ataque directo y en algunas regiones aisladas del planeta.

Era muy difícil, sabiendo que el ser humano se aferra siempre a una perspectiva por remota que sea.

A pesar de todo, lo intenté.

Por fortuna, no tardé mucho en percatarme de que había una esperanza, y muy profunda por cierto. Más, si la oportunidad se perdía, el desastre adquiría la peor de las consecuencias. La especie humana no tendría entonces salvación posible.

Tengo sin embargo la seguridad de que no será así y, por el contrario, se están creando en estos momentos las condiciones para una situación ni siquiera soñada hasta hace muy poco.

Un hombre tendrá que tomar la decisión en solitario: el Presidente de Estados Unidos. Con seguridad, por sus múltiples ocupaciones, no se ha dado cuenta todavía, pero sus asesores sí empiezan a comprenderlo, se puede ver por pasos sencillos como lo fue el cese de las torturas a Gerardo, un hecho que no se había producido en 12 años de implacable odio del sistema contra Cuba y contra él. Hoy se podría predecir que el próximo paso será la autorización a Adriana para visitarlo, o su liberación inmediata, o ambas cosas. Por ella supe que su estado de ánimo es el mejor en 12 años de injusta y cruel prisión.

Puesto que Irán no cederá un ápice frente a las exigencias de Estados Unidos e Israel, que ya han movilizado varios de los medios de guerra que disponen para hacerlo, tendrían que realizar el ataque tan pronto venza la fecha acordada por el Consejo de Seguridad el 9 de junio del 2010, señalando las normas y los requisitos establecidos.

Todo cuanto el hombre pretende tiene un límite que no puede sobrepasar.

En este caso crítico, el Presidente Barack Obama es el que tendría que dar la orden del tan anunciado y pregonado ataque, siguiendo las normas del gigantesco imperio.

Mas, en ese mismo instante en que diera la orden, que es además la única que podría dar debido al poder, la velocidad y el incontable número de proyectiles nucleares acumulados en una absurda competencia entre las potencias, estaría ordenando la muerte instantánea no sólo de cientos de millones de personas, entre ellas, un incalculable número de habitantes de su propia Patria, sino también de los tripulantes de todos los navíos de la flota de Estados Unidos en los mares en torno a Irán. Simultáneamente, la conflagración estallaría en el Cercano y el Lejano Oriente, y en toda Eurasia.

Quiso el azar que, en ese instante preciso, el Presidente de Estados Unidos sea un descendiente de africano y de blanco, de mahometano y cristiano. ¡¡¡NO LA DARÁ!!!, si se logra que tome conciencia de ello. Es lo que estamos haciendo aquí.

Los líderes de los países más poderosos del mundo, aliados o adversarios, con excepción de Israel, lo exhortarían a que no lo haga.

El mundo le rendirá después todos los honores que le correspondan.

El orden actual establecido en el planeta no podrá perdurar, e inevitablemente se derrumbará de inmediato.

Las llamadas divisas convertibles perderán su valor como instrumento del sistema que ha impuesto un aporte de riquezas, de sudor y sacrificios sin límites a los pueblos.

Nuevas formas de distribución de los bienes y servicios, educación y dirección de los procesos sociales surgirán pacíficamente, pero si la guerra estallara, el orden social vigente desaparecerá abruptamente y el precio sería infinitamente mayor.

La población del planeta puede ser regulada; los recursos no renovables, preservados; el cambio climático, evitado; el trabajo útil de todos los seres humanos, garantizado; los enfermos, asistidos; los conocimientos esenciales, la cultura y la ciencia al servicio del hombre, asegurados. Los niños, los adolescentes y los jóvenes del mundo no perecerán en ese holocausto nuclear.

Es lo que deseaba trasmitirles, queridos compañeros de nuestra Asamblea Nacional.

Estoy ahora en disposición de rendir cuenta por estas palabras, responder a las preguntas que deseen hacerme y escuchar las opiniones de ustedes.

Muchas gracias (Aplausos)

Granma.