“En las comunas de Medellín sigue vivo el paramilitarismo y la venta de la virginidad de las niñas de 8 a 10 años es una práctica común”, dijo la abogada y profesora Sonia Inés Orrego, quien dictó esta semana una charla en la escuela Renaissance de Jackson Heights, Queens. Orrego también pertenece a CEDECIS, una organización que trabaja por la niñez y las familias de las comunas de Medellín para construir civismo y evitar que el paramilitarismo, las bandas o las Bacrim sigan reclutando a menores de edad.

Orrego dijo que su organización ha recibido amenazas de los grupos armados que se dedican a vender droga, extorsionar, vacunar a los comerciantes y reclutar jóvenes sin educación para delinquir. “Los paramilitares también están conectados con los grandes grupos industriales de Medellín”, dijo Orrego, quien realizó además una terapia de grupo con los asistentes a la escuela Renaissance y presentó un video ilustrativo de la violencia en Medellín, que también se extiende a otras zonas marginales de Colombia como en Ciudad Bolívar, Bogotá.

Sonia Inés Orrego, profesora y activista en las comunas de Medellín. Foto Javier Castaño

Sonia Inés Orrego, profesora y activista en las comunas de Medellín. Foto Javier Castaño

Orrego también estuvo en Washington con el propósito de ayudar a vincular a Estados Unidos y Europa en la reconstrucción del tejido social que favorezca a las familias y a las comunidades. “Las familias mantienen desplazándose de una comuna a otra para evitar la violencia y muchas veces no tienen cómo alimentar a sus niños”, dijo Orrego, quien fue invitada a Nueva York por el Movimiento por la Paz en Colombia.

Está de acuerdo con los Diálogos de Paz en La Habana, Cuba, “pero ha habido seis propuestas para reformar el Fuero Militar con el fin de evitar investigaciones, sanciones y retribución a las víctimas de la violencia en Colombia. Queremos la verdad. Exigimos que nos digan quiénes ordenaron las ejecuciones extrajudiciales y en dónde los militares enterraron a nuestros muertos. ¿Dónde están las tumbas?

“Las familias en las comunas de Medellín tienen que recuperar el territorio delineado por los paramilitares. Los niños tienen que tener acceso a las escuelas, pensar libremente y aspirar a una vida mejor. Los drogadictos deben recibir terapia para alejarse de las torturas que han recibido”, dijo Orrego. “Queremos la paz para todos en Colombia”.

Javier Castaño