Lolita Lebrón en el 2006 durante una manifestación por la liberación de Puerto Rico.

La líder nacionalista Dolores “Lolita” Lebrón Sotomayor ahora descansa a pasos de su mentor revolucionario: don Pedro Albizu Campos, en el antiguo cementerio Santa María Magdalena de Pazzis.

Allí también descansan los restos de Gilberto Concepción de Gracia, uno de los principales fundadores del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP).

Y al igual que en la tumba de Albizu Campos, de ahora en adelante una bandera de Puerto Rico y otra de Lares ondearán sobre el terreno que custodia los restos mortales de la mujer que el 1 de marzo de 1954 tiroteó el Congreso de Estados Unidos junto a Rafael Cancel Miranda, Irving Flores y Andrés Figueroa.

Por esos hechos, Lebrón Sotomayor cumplió 25 años de cárcel.

De 90 años, Lebrón falleció el domingo por una condición cardiopulmonar. Cientos de personas se dieron cita ayer en el Viejo San Juan para celebrar su vida y acompañarla hasta su última morada al son de plena, vítores y la Borinqueña Revolucionaria.

La jornada fúnebre comenzó temprano en el Ateneo Puertorriqueño, donde los restos de Lebrón Sotomayor estuvieron expuestos desde el domingo en la noche. Hasta allí llegaron sus seguidores, ex presos políticos y amigos de la líder independentista.

Según lo solicitó antes de morir, la música fue una constante durante sus exequias, donde abundaron los pleneros con estribillos como: “Lolita Lebrón, nadie puede olvidar, te metiste al Congreso y nos diste a respetar” y “Lolita Lebrón lo decía así, no vine a matar, yo vine a morir”, en referencia a las palabras que utilizó cuando fue arrestada tras el tiroteo en el Congreso.

El velorio de Lolita Lebrón en la Isla del Encanto. Foto Nuevo Día.

La ex presidenta del Partido Nacionalista Puertorriqueño y nieta de Albizu Campos, Rosa Meneses, explicó que el funeral se realizó como lo diseñó la propia Lebrón. Agregó que ningún detalle se obvió, pese a la inconformidad de simpatizantes que deseaban un extenso servicio fúnebre.

“La obra grande de Lolita es subirse al Congreso de Estados Unidos y hacerse oír”, afirmó el presidente del Ateneo Puertorriqueño, José Milton Soltero, durante un corto acto protocolar realizado en el Ateneo.

Aunque las lágrimas no faltaron, lo que predominó fueron los espontáneos “viva” en honor a Lebrón Sotomayor.

“Estamos muy agradecidos de Puerto Rico, porque siempre ha estimado y querido mucho a Lolita”, dijo su nieto Agustín Lebrón Ramos.

“Lolita Lebrón es un ejemplo para la mujer que tiene un espíritu de lucha que no termina. Ella dejó todo por un ideal de libertad”, agregó otro de sus nietos, Idelfonso Vilar.

Por su parte, el Ejército Nacional Boricua, conocido como Los Macheteros, anunció por escrito su compromiso en continuar “la lucha por la independencia patria”.

Pedido de dos rosarios

Durante una misa celebrada en la Catedral de San Juan, don Sergio Irizarry, viudo de Lebrón, también llamó a continuar esa lucha, mientras que el ex preso político Elizam Escobar proclamó que, en el momento adecuado, se retomará la lucha armada.

Allí, el arzobispo Roberto González Nieves explicó que la misa fue una de las solicitudes de Lebrón, al igual que se le colocaran dos rosarios: uno colgado del cuello y otro sobre el corazón.

En la misa dijeron presente la también líder nacionalista Isabelita Rosado, de 103 años; los artistas Silverio Pérez y Amneris Morales; el presidente de la Asociación de Alcaldes, Josian Santiago; el representante soberanista Charlie Hernández y la senadora estadista Norma Burgos, quien compartió celda con Lebrón tras haber hecho desobediencia civil en Vieques.

Tras la misa, los Cadetes de la República cargaron el féretro de Lebrón hasta el antiguo cementerio contiguo a El Morro, donde el presidente del PIP, Rubén Berríos, ofreció un mensaje a petición de la propia Lebrón. “Hoy a lo que venimos es a renovar votos por la independencia de la patria, por la libertad de esta tierra y nosotros reafirmamos ese voto ante el cadáver de doña Lolita”, expresó.

A eso de las 6:00 p.m., mientras varias chiringas se asomaban entre las gruesas murallas de El Morro, el féretro de Lebrón fue sepultado en el histórico cementerio.

El Nueva Día