El Barcelona fue derrotado por un global de 5 a 1 al cabo de la disputa de dos encuentros con el Atlhetic Bilbao (4 a 0 en el partido de ida), perdiendo de esta manera la posibilidad de ganar su quinta copa consecutiva. El nivel demostrado por el equipo catalán fue muy por debajo de su habitual promedio. Queda demostrado que cuando Messi tiene presentaciones flojas, cualquier equipo lo siente.

Meritorio el trabajo del Atlhetic que administró muy bien el juego en la zona defensiva. Usaron excelentes recursos para marcar escalonado, tirando la “ley del offside” (adelantando a la última línea dejando a jugadores contrarios en fuera de juego), y cuando los buenos jugadores en el Barcelona tenían la pelota, simplemente les “comían los talones” ( no es lo mismo que cortar el juego cometiendo faltas).

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Hubo dos mentiras que salieron a la luz en esta versión de la Súper Española. 1) La tenencia de la pelota no es importante, sobretodo sino se convierten goles y enfrente hay un equipo que juega concentrado y no pierde la calma. 2) ¿Dónde esta La Macia? Queda claro que Barcelona carece de las bases que nutren al primer equipo. A excepción de la “generación dorada”( muchos de ellos llegando al final de sus carreras) no han promovido un talento de jerarquía. En otras palabras, nos quisieron hacer creer que el único lugar donde se puede formar un jugador de fútbol es en Cataluña.

Este encuentro fue observado bajo la atenta mirada de los aficionados del mundo, pues como es sabido la Federación Española no escapa a los hechos de corrupción. Todo hacia pensar que el Barcelona podía recibir una “ayudita” arbitral, teniendo en cuenta lo que significa el Camp Nou. Por suerte sucedió lo contrario (bien expulsado Pique). El árbitro impecable. Atlhetic Bilbao pudo levantar una copa después de 31 años y nada menos que en el estadio del mejor equipo del mundo.