Mauricio Hernández

Todos los días Amilkar Torres, su señora María y su hijo Boris cocinan y atienden los tres restaurantes que poseen en Nueva York: dos Anzuelo Fino en Queens (Jackson Heights y Jamaica) y La Llama en Brooklyn. Han pasado 21 años desde que el patriarca de esta estirpe de la gastronomía peruana llegó desde Lima a Nueva York con su familia. Sus bolsillos eran pequeños, pero sus ganas de salir adelante le daban la vuelta a la manzana.

Amilkar Torres.

Amilkar Torres.

Torres nació en Huancayo, pero creció en Lima. Estudió ingeniería electrónica y trabajó durante diez años en la Compañía Peruana de Teléfonos. Pero su pasión por la gastronomía peruana, una de las más reconocidas a nivel mundial, lo motivaron a dejar la ingeniería y convencer a su señora de meterse de lleno a la culinaria.

“Pero si yo no sé cocinar”, le dijo entonces su esposa. Tuvieron un restaurante en Lima por 10 años y allí aprendieron a cocinar. Luego la crisis económica los obligó a venir a Nueva York.

El primer restaurante, en Jamaica, lo abrieron hace diez años. El segundo, dos años después, en la esquina de la 85 con la Northern Boulevard. Luego su hijo Boris dejó de ser arquitecto para también meterse a la cocina. Hoy atiende a una gran clientela en Brooklyn en su restaurante La Llama. Miguel, el menor de los Torres, estudió Ingeniería Civil y ejerce está profesión en la Ciudad de Nueva York.

“En Northern Boulevard llevamos 8 años. Recuerdo que este era un sector poco transitado, donde hasta se podía jugar al fútbol en la calle”, dijo Amilkar Torres en su restaurante Anzuelo Fino.  Torres es un hombre pausado, tranquilo y con facilidad de palabra, pero sobre todo es un gran chef. Su especialidad es el ceviche peruano, el plato más requerido en su restaurante, elaborado con pulpo, langostinos, calamares, corvina y con el toque final de los Torres (secreto).

La mesera Evelín sirvió un Cabrito a la Norteña con frijol canario importado del Perú. Carolina trajo una Mazamorra Pudín, obtenida de la Chicha Morada, que resulta de hervir el maíz morado con frutas. Rico y bueno para el colesterol. El Anzuelo Fino tiene buena atención. Su clientela: un 40% peruana, un 20% anglosajona y 40% de latinos de otras nacionalidades.

Dos familias de Cuzco y de Huancayo tienen el mayor número de restaurantes peruanos en el área tri-estatal y trabajan en colaboración para reducir los precios de compras. Incluso hasta tienen especialidades diferentes. Un ejemplo de colaboración entre inmigrantes.

Los fines de semana se puede disfrutar de la Quinúa con pollo guisado, cilantro y cebolla. Lo mejor para la salud, y preparado con base a la tradición Inca. Y no olviden pedir el pisco peruano de entrada, un licor relajante y de buen sabor.

Ceviche peruano, el más apetecido del Anzuelo Fino. Fotos Mauricio Hernández

Ceviche peruano, el más apetecido del Anzuelo Fino. Fotos Mauricio Hernández

86-01 Northern Blvd, Jackson Heights, NY 11372. 

Teléfono: 718-426-8660. 

 www.anzuelofino.com