El presidente Joe Biden aseguró en Howard University, controlada por afroamericanos, que la principal amenaza nacional son los supremacistas blancos.  Anunciando su reelección, le dijo a los “liberales” que MAGA (Make American Great Again/Trump) era la principal amenaza.

Biden quiere que el Congreso le autorice a seguir espiándonos, como hizo George W. Bush para “protegernos” de los terroristas. Biden le dijo a los legisladores que nuestra principal amenaza son los carteles de la droga mexicanos y China. Necesita espiarnos para “protegernos”. Para cada audiencia, tiene una amenaza específica.

Biden y Bush resultaron igual de intolerantes, no admiten disensión. Oponerse a Bush era “apoyar a los terroristas”, oponerse a Biden, es apoya a “Trump, Putin y a los supremacistas blancos”.  Bush es un protestante fundamentalista, Biden un católico inquisidor.

El FBI (controlado por blancos) asegura que nuestra principal amenaza es la violencia urbana (los negros).

Los alcaldes de Nueva York, Chicago, Los Angeles, demócratas negros, dicen que la principal amenaza son los miles de refugiados que deben acomodar, sin mucha ayuda Federal. Enfrentamos múltiples principales amenazas.

Algunos dicen que los refugiados “varones en edad de combatir” son una amenaza, el FBI arrestó afganos identificados como terroristas entrando por la frontera.

La nación está muy dividida, fragmentada en todos los aspectos. Eso aflora a cada momento, hasta en las cuestiones más anodinas y mundanas de la vida cotidiana.

Anualmente, en las escuelas secundarias estadounidenses, los graduandos eligen rey y reina de su promoción, con base en las condiciones humanas y empáticas de sus compañeros.

En una comunidad de Ohio, eligieron un chico gay como rey y una chica lesbiana como reina, eso dividió el pueblo.

De tanto sospechar de todos, somos una nación de sopechosos, dividida por el mismo gobierno que debe unificarnos. Somos el pueblo más sospechoso y amenazado del planeta, según el gobierno.

De tanto asustarnos, le perdemos miedo al miedo, ocurrió con Bush y su infame guerra contra el terrorismo.

Biden quiere evitar que sospechemos de políticos viejos que, extendiendo su vigencia, dividieron el país y bloquearon el relevo generacional, dejándonos sin líderes ni ideas nuevas.

La falta de un nuevo liderazgo capaz de reinventar la nación, es nuestra principal amenaza nacional.